Lactancia materna vestirse frío invierno
Lactancia materna, Moda lactancia

Lactancia materna: 8 tips para vestir en invierno

Enero y febrero son, donde yo vivo, los meses más fríos del año. Después del temporal de frío y nieve que hemos tenido esta semana, y como persona especialmente friolera que soy, hoy me gustaría compartir con vosotras, algunos tips sobre “Cómo no pasar frío durante tu lactancia“. Estos consejos que te doy son los que me han ayudado durante muchos inviernos:

  1. Camiseta interior, imprescindible! La ropa de lactancia es muy práctica, pero aunque puedes vivir sin ella, lo que no debes de hacer en invierno es ir con la espalda o el vientre al aire. Vale la pena invertir al menos en un par de camisetas interiores de lactancia de quita y pon, con las que mantengas al menos tus riñones y espalda siempre protegidos de las corrientes.
  2. No sin mi cardigan! Añade a tu look una chaqueta o cardigan de punto de tono neutral (gris, negro, blanco..), hazte con una que puedas combinar con todo, de un material cálido, como la lana. De este modo podrás llevarla bajo el abrigo, cuando salgas, o dejártela puesta si estás en interiores y tienes frío.
  3. Capas. Muchas capas. Pero ¿cómo? Juega con las superposiciones, todos los tejidos se unirán para hacer frente al mismo adversario, el frío. Para aportarle un toque de estilo, intenta que los colores estén dentro de una misma gama y destaca únicamente uno si te apetece distinguirte. Contrasta las prendas oversize con otras más ceñidas y de esta forma crearás una silueta más estilosa. Juega con los volúmenes!
  4. Mantente bajo cubierta! Elige prendas cálidas, que te permitan amamantar sin tener que descubrirte en exceso.
  5. Abriga tus pies. Si eres de las que se queda con los pies fríos, hazte con un buen calzado aislante o incorpora a tus zapatos una plantilla de pelo o de piel de borreguito auténtico, las encontrarás en internet. Tus pies ya no pasarán frío nunca más y con los pies calientes, créeme tu cuerpo entrará en calor!
  6. Dulces sueños, pero no fríos. Sobretodo si colechas, es fácil que te despiertes por la mañana con el torso y espalda al aire en pleno invierno, y eso pasa factura. Cuida bien de tus puntos débiles especialmente por la noche y utiliza un pijama adecuado e incluso una camiseta de lactancia de cuello alto si padeces de la garganta.
  7. Muévete. Tu cuerpo necesita acción, activa tu circulación. Pon música, baila con tu bebé, salid a dar un paseo al sol, o por algún lugar cubierto…
  8. Crianza con apego. Y recuerda lo mejor es estar cerquita de tu bebé, y así además os dais calor mutuamente y os termorreguláis. Método canguro, piel con piel, porteo, abracitos… No hay nada mejor ;0)

    Como vestirse para amamantar en invierno! 8 Tips de moda para lactancia materna.

Si quieres compartir algún consejo con nosotras y nuestras lectoras, puedes hacerlo en comentarios.

Embarazo, Empodérate, Entrevistas, Parto respetado

Lorena Moncholí. Defiende tus derechos y los de tus hijos

Lorena Moncholí es abogada, experta en derecho sanitario, maternidad e infancia. Cuando asistes a una de sus charlas o talleres no te quedas indiferente. La experiencia se convierte en toda una revelación, es una de esas personas con la capacidad de hacerte despertar algo que tenías dormido en algún lugar de tu ser, que te toca, te transforma y te empodera, y ya no vuelves a ser la misma.

Lorena, es un placer tenerte con nosotros. Desde que irrumpiste en nuestras vidas al asistir a un taller sobre Derechos de los niños hospitalizados, ha habido un antes y un después. Transmites con gran pasión y claridad tu profesión, y consigues acercar la compresión de las leyes a muchas familias, para que tengan claros sus derechos y los de sus hijos y los puedan proteger y también defender, cuando estos son vulnerados.

Lorena Moncholí

© Toni Marín Marco

– ¿De dónde sale toda esa energía?¿Qué fue lo que te llevó a enfocar tu carrera profesional en esta dirección?

L.M: Bueno, lo de la energía es algo que me ha acompañado toda mi vida, el rasgo que me caracteriza. Está en mi ADN. Pero la verdad es que se multiplica cuando se trata de defender a las familias, madres, padres y niñas/os.

En el parto de mi primer hijo, ambos fuimos supervivientes de violencia obstétrica y maltrato institucional. Ya no me gusta hablar de que fuimos víctimas. Ambos sobrevivimos a aquello. Fuimos capaces de recuperarnos, tanto mi hijo como yo.

En ese momento trabajaba como letrada en una entidad financiera y nunca me había planteado, ni siquiera como profesional, cuales eran mis derechos a la hora de dar a luz o los derechos de mi hijo en su nacimiento. Empecé a buscar respuestas para mí y, de repente, las encontré para muchísimas familias.

La maternidad despertó en mi ese interés por el Derecho Sanitario, el Consentimiento Informado de los pacientes y usuarios y por el Derecho de Familia y la protección de la maternidad y la infancia.

Cuando di a luz a mi segundo hijo, ya era una abogada especializada en este tema, y simplemente hice que se respetaran todos nuestros derechos. Así de fácil.

Tras esta experiencia inicié una serie de talleres en Valencia para enseñar a las mujeres los derechos que tenían en la atención de su parto y nacimiento de sus hijos y cómo defenderlos, que compaginaba con mi trabajo. Por aquel entonces ya tenía decidido reorientar mi carrera profesional, lo convertí en mi objetivo profesional y vital y un bendito ERE me dio la oportunidad final.

Ahora me dedico a un tema que me apasiona, a través del cual puedo ser útil a la sociedad, a las familias, a las mujeres y a la infancia.

– Hace no tantos años, quizás debido a nuestro pasado histórico y a la falta de información, nadie osaba a cuestionar los actuaciones de un médico o un profesional sanitario, había la costumbre de agachar la cabeza, de normalizarlo. Muchas de nuestras madres lo han sufrido en sus carnes, con sus partos. Ahora afortunadamente comienza a no ser así, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Todavía hay demasiados casos de violencia obstétrica ¿Qué podemos hacer nosotras, como madres/mujeres/pacientes/ciudadanas o incluso profesionales de la sanidad?

L.M: Puede parecer obvio lo que te voy a contestar. Pero es que se trata de decir NO. De decir BASTA.

Como bien dices, todas/os podemos hacerlo, tanto madres, mujeres, pacientes como los propios profesionales sanitarios que ya se están dando cuenta que la atención sanitaria no puede ir en esa dirección.

Está claro que tantos años de paternalismo médico y patriarcado pasan mucha factura y es necesario no sólo informarnos ahora de cuáles son nuestros derechos, sino de entender cómo defenderlos, obtener herramientas fáciles y realmente eficaces que nos permitan defendernos con asertividad.

Lo primero es tomar conciencia, no negar la existencia de la violencia obstétrica, sino visibilizarla y hacerle frente.

A las mujeres que acuden a mí siempre les digo lo mismo: “lo siento, otras lucharon para que votáramos, para que nos pudiéramos divorciar, para ser mayores de edad a la misma edad que los hombres… a nosotras nos ha tocado luchar para que respeten nuestra integridad física y psíquica y la de nuestras hijas/os en su nacimiento. “

– ¿Qué consejos le darías a una futura mamá, para que tenga un parto respetado?

L.M: Bueno, como he comentado antes, lo primero es ser consciente que la violencia obstétrica existe y está instalada en nuestros hospitales, incluso en aquellos que tienen la acreditación IHAN o han pasado alguna de sus fases. Eso hay que saberlo.

Mucha gente me tacha de alarmista, pero yo no lo veo así. Se trata de poner sobre la mesa un problema que es real y que está, desgraciadamente, muy extendido. Conozco a muchos profesionales sanitarios que son muy respetuosos en la atención al parto, pero también muchos otros que no.

Una vez se es consciente de ello, las mujeres tienen que informarse bien de los derechos que tienen a la hora de dar a luz y los derechos que tienen sus hijos.

Pero lo fundamental es que tienen que creérselos. De nada sirve leerse mil páginas de internet y redactar un plan de parto, si no te lo crees y no sabes defender lo que has escrito.

– ¿Cuál crees que es el error más común que cometemos con nuestros hijos cuando acudimos a una consulta médica, hospital (u otra institución)?

L.M: Ceder automáticamente el ejercicio de nuestra patria potestad. Entramos a un Hospital o Centro de Salud y , de repente , sin que nadie -ni profesionales , ni padres- se pare a pensarlo, nuestros hijos dejan de ser nuestros. Algo que no ocurre en ningún otro lugar ( hoteles, el metro, la calle…)

Cuando en mis talleres pregunto por qué ocurre, nadie me da una respuesta. Pero es que no la hay. Son siglos de sumisión sin explicación y sin discusión. Es algo que hacemos por inercia.

– Ante los abusos de poder por parte de una institución ¿qué podemos hacer como ciudadanos?

L.M: En primer lugar, impedirlo en el mismo momento que ocurre. Esto es vital, porque el maltrato institucional (que ha sido ampliamente estudiado), deja secuelas graves en aquellos niños o adultos que lo sufren. Aunque no se aprecien a simple vista.

Siempre digo que el niño al que separan de su madre en una UCI, no va a perder un dedo por ello. Pero va a tener secuelas psicológicas, lo queramos reconocer o no.

Una vez ha ocurrido, reclamar siempre (o demandar, según los casos). Porque siempre sirve. Mejor que no ocurra a tener que reclamar. Pero si ha ocurrido, las personas que ejercen maltrato institucional (que no saben ni que lo están haciendo, en muchas ocasiones) deben saberlo. Deben saber lo que son.

En muchos casos los profesionales sanitarios no saben que ejercen violencia obstétrica. De hecho, este término suele molestar a un gran colectivo de ellos.

El profesional que realiza a ciegas el acto rutinario de separar a madre y bebé tras el parto o cesárea, ni se plantea las consecuencias que ello genera para la salud, el bienestar físico y emocional de madre y bebé o incluso para la lactancia materna, por mucho que el Ministerio de Sanidad, por ejemplo, se lo repita hasta la saciedad.

Hace poco una mamá me contó que, en el parto de su bebé (que todos sabían ya que nacía fallecido) la matrona le amenazó con atarla si no consentía colocarse una sonda. Esa mujer había elegido un Hospital relativamente famoso por la atención “respetuosa” del parto y se encontró con aquello. A esta matrona, carente de humanidad y de ética, hay que decirle, sí o sí, que ejerce violencia obstétrica. No sabemos si consciente o inconscientemente, pero la ejerce. Hay que denunciarla.

6- Cuéntanos algún caso que estés llevando.

L.M: Estos meses estoy centrada en los divorcios y separaciones de mutuo acuerdo. Para mi es vital que los niños (y por tanto, mis clientes adultos) sufran lo menos posible en estos casos y cuando un abogado concienciado en estos temas media entre la pareja con ese objetivo profesional, la diferencia es abismal. Todo se vive de otra forma. Yo he tenido hasta risas mientras llegábamos a acuerdos sobre custodias, visitas, etc.

Los niños no tienen que pisar un juzgado para que sus padres se separen, salvo en casos excepcionales y, por supuesto, no me refiero a los sucesos de violencia de género, que es otro tema distinto.

Me remueve la demanda que he tenido que presentar por el fallecimiento de un bebé en un parto en un Hospital por una negligencia médica, y las reclamaciones que llevo por haber privado a determinados pacientes de su derecho a prestar su consentimiento informado.

Pero sin duda, los casos que más me marcan son los que están sucediendo dentro de mi Programa Online Proyecto Díkê, el programa de asesoramiento para mujeres embarazadas, para que consigan el parto que desean.

Mis “Mujeres Díkê” me están dejando, literalmente sin palabras con todo lo que están consiguiendo. Han cambiado protocolos de Hospitales, y han sabido decir “AQUÍ ESTOY YO”.

El caso que quizás más me ha impactado de Proyecto Díkê por el momento es el de una mujer auténticamente guerrera que tuvo que dar a luz a su bebé prematuro en un Hospital al que no quería acudir por nada del mundo, puesto que allí sufrió violencia obstétrica en el nacimiento de su primer hijo. Ya había cambiado de Hospital (que nos costó lo suyo), pero finalmente tuvo que acudir urgentemente al anterior, donde tuvo que estar en la misma habitación, con los mismos monitores e incluso con la misma matrona que le había tratado tan mal. Finalmente, expulsó a esa matrona de allí y tuvo el parto respetado que se merecían ella y su hijo.

Lorena Moncholí

© Toni Marín Marco

7-¿Qué proyectos de formación te traes entre manos? Háblanos de ellos.

L.M: Sin duda, el fundamental es continuar con Proyecto Díkê.

Se trata de un programa de 6 semanas en las que asesoro a mujeres embarazadas de toda España (aunque también acuden mujeres no embarazadas o incluso profesionales sanitarias/os)   sobre los derechos que tienen a la hora de dar a luz y los derechos que tienen los bebés en su nacimiento, pero sobre todo, les enseño a hacerlos valer. Con la mera teoría nunca lo vamos a lograr.

Les doy recursos, soluciones y les incito a actuar, a cambiar su situación actual. Les empodero y les doy la confianza necesaria para vivir el parto que desean, para que sus decisiones sean respetadas.

Además, está concebido para formar una comunidad. A lo largo de estos años me he encontrado mujeres que se sintieron muy solas cuando dijeron NO o quisieron cambiar la atención de su parto o exigir que se respetaran sus derechos.

En la maternidad vivimos muy solas y aisladas y esto le ocurre también a las mujeres decididas a luchar por sus derechos en su parto.

En comunidad estas inquietudes se viven de forma distinta.

En esta última promoción hemos vivido situaciones muy emocionantes de mujeres que han inspirado a las otras, acciones de unas que han beneficiado a las demás o les han dado que pensar. Si ves que una mujer de tu comunidad logra su objetivo, no hay límites para ti.

No puedo describir esta satisfacción que hemos sentido, tanto ellas como yo.

Proyecto Díkê es muchísimo más que información jurídica sobre el parto y el nacimiento. Es cambiar tu visión de la vida y de tu dignidad como mujer. Ese fue mi objetivo cuando lo ideé y, por el feedback de mis Mujeres Díkê, creo que lo estoy logrando. Y no lo voy a dejar.

En breve lanzo también Proyecto Astrea. Se trata de un programa para profesionales sanitarios en los que les enseño sus obligaciones legales y derechos, pero desde ambas perspectivas, desde la atención profesional y desde los derechos del paciente.

Muchos profesionales se han puesto en contacto conmigo para pedirme algo igual a Proyecto Díkê , aunque más específico para ellos.

Y el tema de los divorcios y separaciones de mutuo acuerdo también tiene su cabida, porque de verdad, este tema es muy recurrente y bien llevado, directamente protege a la infancia. En breve contaré más sobre lo que tengo pensado con respecto a este tema… ¿Y si nos enseñaran a separarnos bien?

Me gusta mucho ese término, porque los clientes a los que he atendido por este tema me dicen “Lorena, nos has divorciado muy bien”. Quiero seguir haciéndolo en esa línea.

– – –

Os recomendamos no perder de vista a Lorena Moncholí. Si queréis estar al día de sus cursos y conferencias, la podéis seguir a través de su Web y Blog.

 

 

 

autorregulacion emocional infancia niños
Crianza con apego, Desarrollo, Emociones, Vida sana

El camino hacia la autorregulación

Muchas de nosotras hemos oído hablar de autorregulación emocional infantil en la crianza, pero… ¿Qué es exactamente? ¿Cómo podemos favorecerla en nuestros hijos y qué podemos esperar de ellos?

La autorregulación es la habilidad de regular y gestionar el propio comportamiento, las emociones y los pensamientos. A medida que nuestros hijos crecen y van adquiriendo más capacidades, se va desarrollando su capacidad de autorregulación.

¿Por qué a los niños les resulta tan difícil regular sus emociones?

Si a los adultos nos sucede a menudo, imaginemos si la parte de nuestro cerebro encargada de regular las emociones todavía no hubiera madurado, como es el caso de los bebés y niños pequeños. Y es que el cerebro primitivo, el de la supervivencia, nos funciona a la perfección desde que nacemos. Sabemos qué necesitamos y cuándo, de ahí que ante el hambre o el sueño nos comuniquemos mediante el llanto u otras señales de comunicación básicas (gestos, balbuceos o ya con las primeras pinceladas de lenguaje verbal). Pero ante las emociones, es común que los niños se desborden. Y por mucho que les forcemos, desde el punto de vista emocional, madurativo y fisiológico sencillamente no son capaces de autorregularse aún. Podemos acompañarlos, contenerlos y comportarnos de manera calmada y paciente ante esas situaciones de estrés o rabietas, por ejemplo, para que tengan un referente y puedan también sentirse seguros, amados y acompañados. Poco más podemos hacer, ya que aunque recurriéramos a castigos o a otras alternativas conductistas, no podríamos ayudarles en su proceso de autorregulación de las emociones, ya que se trata de un proceso madurativo que irá completándose poco a poco, a su debido tiempo y al ritmo de cada niño.

Por tanto, es innegable que nacemos desprotegidos. Durante los primeros meses, conocidos en algunos ámbitos de crianza como el periodo de exterogestación, necesitamos que nos transporten, nos mezan, nos arrullen, nos ayuden en gran medida a satisfacer nuestras necesidades básicas, las cuales sí somos capaces de comunicar en cierta medida. Somos seres dependientes y nuestra evolución forma parte de un continuum, hasta que, pasado un tiempo, comenzamos a poder desplazarnos de manera autónoma (volteo, gateo y primeros desplazamientos de pie posteriormente), a poder gestionar nuestra alimentación complementaria (necesitamos todavía la leche como alimento principal, pero comenzamos a interesarnos y a experimentar con lo que nos ofrecen en la medida en que nuestro instinto nos lo demanda) y a comunicarnos por nosotros mismos. Del mismo modo, sucede con el sueño o con las emociones. Todo ello constituye un proceso de adquisición de herramientas con el fin de autogestionarnos de forma óptima, expresando libremente emociones, necesidades y deseos.

Durante este camino es cuando nos encontramos con las rabietas, que no son otra cosa que una manera de comunicación sin la reflexión, las herramientas y los condicionamientos sociales propios de una etapa más tardía.

Pero igualmente son etapas válidas, formas de comunicación sanas de acuerdo con el momento evolutivo en que nos encontramos, y que así deberían ser tratadas, acompañadas y mecidas por las personas de apego principales, como una oportunidad de aprender juntos, de acompañarnos y de evolucionar.

Para ello, debemos tener paciencia y conservar la calma, buscar soluciones juntos y reajustarnos continuamente.

autorregulacion-emocional-infantil-2

¿Cómo podemos ayudarles?

– En primer lugar, nos gusta recurrir a la paz-ciencia. O lo que las redactoras de Tetatet llamamos la ciencia de la paz. Es decir, por un lado contar con la evidencia científica, tener en cuenta los conocimientos antropológicos y de biología básica sobre nuestro comportamiento y evolución como mamíferos humanos y, a la vez, disponer de la paz, de la paciencia necesaria para sobrellevar, ya como padres, como adultos, cada etapa de nuestro bebé de la mejor manera posible. Y, conforme crecen nuestros hijos, recurrir a la autocrítica con respecto a nuestras actitudes frente al conflicto, recordar, revivir y sanar nuestra infancia, abrazarnos como niños que una vez fuimos y cuidar la forma en que nos relacionamos ahora con nuestro bebé, ya que serán puntos clave en el desarrollo de su capacidad para autorregularse.

– No olvidemos que el ejemplo arrastra y, por ende, la forma en que nosotros resolvemos nuestros conflictos y nos relacionamos con nuestros hijos puede ayudar o perjudicar nuestra relación paternofilial. Saber brindarles la autonomía, la responsabilidad y el espacio necesarios en el momento en que ellos están preparados, sin forzar la situación, sin imponer ni castigar, les da mayor seguridad en sí mismos y les ayudará paulatinamente a sentirse más capaces de resolver sus propios conflictos, de respetar y de respetarse.

– Tampoco podemos olvidar empoderar a nuestros hijos, a nuestro bebé desde bien pequeño, validando sus gustos, preferencias y sentimientos, y ayudándoles a identificarlos y a expresarlos (recordemos que lo que no se nombra no existe). Recordemos que todas las emociones que experimente una persona son siempre válidas y tienen sentido.  Podemos ayudarles, a través de expresiones del tipo:

  • “Parece que te sientes enfadado porque te gustaría jugar más rato.”
  • “Veo que esto te ha hecho sentir tristeza.”
  • “Entiendo que sientas rabia por lo que ha sucedido.”
  • “Parece que sientes miedo.”
  • “¿Y cómo te sentiste cuando sucedió eso?”
  • “Debes estar orgulloso de ti mismo, te has esforzado mucho.”
  • “La mamá hoy se siente cansada.”

– Además, verbalizar las emociones nos sirve de gran ayuda para que ellos mismos vayan adquiriendo consciencia de ella y consigan compartirlas y expresarlas, sin juicios.

Los niños necesitan sentir que se les tiene en cuenta y que no son meros hologramas o marionetas. Necesitan sentirse escuchados, sentir que forman parte del mundo, que les hagamos partícipes de las decisiones cotidianas, lo que les refuerza la autoestima y contribuye a fomentar su autonomía y su responsabilidad.

– Saber respetar sus necesidades esenciales como son el sueño, el hambre, el movimiento o el juego. Aquí entran en escena la autorregulación del sueño, de la alimentación y del aprendizaje a través de la actividad lúdica y el movimiento libre.

Autorregulación del sueño

El sueño es un aspecto madurativo más de nuestra evolución, y como tal, debe ser respetado y aceptado. Cada niño es un mundo, pero son habituales y sanos los despertares nocturnos hasta que las fases de sueño y descanso se regulan por sí mismas, de nuevo, acompañadas de la paz-ciencia.

Autorregulación alimentaria

Por otro lado, la alimentación es otra de nuestras necesidades básicas pero también requiere tiempo para completar su evolución. Para respetar dicho proceso lo mejor es dejar al niño que coma a demanda, bien sea sólo leche materna, sólo leche de fórmula, lactancia mixta o ya alimentación complementaria. En esta última, es importante también que sea el bebé/niño quien elija los alimentos que quiere probar o ingerir de entre varias opciones, variadas y cotidianas, que el resto de la familia come a diario de manera espontánea y natural, con su textura original y sin necesidad de ser procesados o triturados. Los niños pronto adquieren destreza oculo-manual y se autorregulan por sí mismos de manera asombrosa. Una vez más, sólo es necesario confiar en ellos, en su sabiduría y en nuestro instinto.

Autorregulación motora

Por último, hablemos del movimiento. El movimiento y el juego libres son necesarios para un desarrollo físico, emocional y cerebral pleno. Los niños recrean situaciones cotidianas para gestionar sus propios miedos y conflictos, recurren al juego simbólico y, de nuevo, son capaces de autorregular sus actividades y emociones a su ritmo, de acuerdo con su contexto, características, necesidades, intereses y momento evolutivo. Y os adelantamos a este respecto que pronto tendremos el placer de contar en Tetatet con el testimonio de Carmen Cabrera, autora de “El juego libre: fuente de felicidad”.

En última instancia, no olvidemos la pazciencia durante el acompañamiento de cada uno de los logros y etapas de nuestro bebé, en todas las áreas importantes de su proceso madurativo. Nuestros hijos se merecen respeto por ser exactamente como son, maravillosos.

Y tú, ¿te animas a contarnos tu experiencia o tus ideas sobre autorregulación? ¿Te apetece compartir algún consejo o duda con nosotras?

Crianza con apego, Lactancia materna, Vida sana

Verano con bebés. Claves para un verano 10

¡Ahora sí, ya estamos oficialmente en verano!

Y sí, ya sabemos también que hay que ir con cuidado con las altas temperaturas, y más con un bebé. Pero no por ello hemos de recluirnos y dejar de disfrutar de las actividades veraniegas al aire libre si tenemos en cuenta algunos aspectos.

Exposición solar

No tengas miedo de salir con tu bebé. Como siempre, recuerda evitar las horas más calurosas. Seguro que hay muy cerca lugares preciosos por los que ir a dar una vuelta con el bebé, como jardines, parques o paseos con sombra, o incluso algunos cubiertos y frescos como museos, mercados o bibliotecas.

Recuerda, en cualquier caso, cubriros del sol con prendas frescas y claras o incluso sombrilla durante el paseo o trayecto hasta la tienda del barrio, por ejemplo. Gorra y gafas de sol son siempre bienvenidas también, por supuesto. Y en cuanto al protector solar, hay muchas y diversas opiniones que se suman a la escasa investigación y evidencia científica al respecto, pero es cierto que existen varias marcas que cuidan los componentes más que otras, así que lo mejor es que consultes con el pediatra, médico de familia o farmacéutica/o de confianza.

Recuerda que el calor puede abrumarnos y hay bebés que disfrutan mucho al aire libre pero otros se irritan fácilmente si sudan o no se encuentran del todo cómodos con la temperatura y, en su lenguaje, seguro que nos lo comunican. Resulta útil estar atenta a sus señales para saber cuándo es hora de volver a casa, por ejemplo, y para poder disfrutar de actividades que se acomoden al ritmo, las necesidades y los intereses de ambos.

Hidratación

Es fácil deshidratarse en un ambiente muy caluroso, así que no salgas de casa sin una botella de agua. Durante la lactancia, tanto los bebés que maman aún de forma exclusiva (hasta los 6 meses, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud) como los que ya toman alimentación complementaria, pedirán teta más a menudo para rehidratarse de manera preventiva o cuando realmente haya una baja hidratación por el exceso de temperatura. Ya sabes, teniendo en cuenta que el bebé sabe autorregularse correctamente y pedirá pecho siempre que lo necesite, no hay problema. Una vez más, nuestra/o propia/o hija/o es la mejor brújula en esta aventura de la maternidad. Recuerda que no es necesario dar agua a los bebés menores de 6 meses que toman teta de manera exclusiva, simplemente sigue dando teta a demanda, ya que es lo que le ofrece toda la hidratación necesaria.

Disfrutad

De la playa, de la piscina, de la montaña… Del tiempo. Del ritmo más relajado que suele regalarnos el verano..

Disfrutar es la clave, sí, pero a no pocas mamás les preocupa, por ejemplo, bañarse o tomar el sol dando el pecho. No te preocupes, como hemos comentado anteriormente en cuanto a la exposición solar, sólo hay que tomar consciencia, una vez más, de las precauciones que ya conocemos. Por lo demás, podemos disfrutar del verano y de las actividades refrescantes que tengamos a nuestro alcance.

Otras mamás suelen preocuparse por el goteo de leche mientras se bañan o al llevar bañador. Nada que temer. Puedes usar tus discos de lactancia de tela habituales (y si son desechables, no olvides retirarlos antes de entrar al agua) y ofrecerle pecho al bebé antes de entrar al agua, por ejemplo, para sentirte más cómoda.

Y para el bebé, puedes utilizar pañal-bañador de tela o desechable para evitar escapes si entra en contacto con el agua del mar o de la piscina. Resulta una solución cómoda y muchos de ellos son preciosos.

Así que disfrutad, disfrutad del verano, del habitual cambio de ritmo y quizá de entorno, de la familia y de los amigos, de las actividades refrescantes y divertidas, de la lectura veraniega (pronto compartiremos un post con recomendaciones literarias veraniegas para todas las edades), de las excursiones o escapadas y, por qué no, de los viajes.

Crianza con apego, Desarrollo, Embarazo, Vida sana

Los beneficios de la música desde el vientre materno

Escuchar música es un placer, pero además durante el embarazo y maternidad los beneficios que nos ofrece la música se multiplican por dos, ya que afectan en positivo tanto a la madre como a su bebé.

La música es capaz de influir positivamente sobre nuestra salud emocional y física. Al escucharla, desencadena una gran cantidad de actividad  cerebral, que influye en aspectos de nuestra vida tan importantes como son el estado de ánimo, la reducción del cansancio o la fatiga, la gestión de la ansiedad o el control del estrés.

Además de estimular nuestros cerebros y los de nuestros bebés, si la música es de nuestro agrado, se liberan dopaminas y endorfinas, que son las hormonas responsables de aumentar la alegría y producir sensación de placer, bienestar y satisfacción.

Escuchar música durante el embarazo y desarrollo del bebé

Los primeros sonidos que escuchará el bebé son intrauterinos, es decir, aquellos que genera el cuerpo de  la madre: los latidos de su corazón, sus sonidos respiratorios, intestinales, su voz… De allí proviene esa tendencia a tranquilizarnos con el sonido rítmico producido por las olas del mar o la percusión grave, que nos recuerda nuestra estancia en el útero materno. Por ello es tan importante hablarle al bebé, durante la etapa de embarazo, ya que al nacer, el niño reconocerá la voz de su madre y se sentirá más tranquilo y seguro. El tono de nuestras voces y las melodías que escogemos para acompañarle durante la gestación permanecerán en la memoria del bebé como experiencias placenteras, que le reconfortarán y llenarán de recuerdos de bienestar y cariño.

A través del oído y la vibración, la música actúa sobre nosotros poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales, favoreciendo el desarrollo del cerebro. Escuchar música es algo muy bueno, que mejora el desarrollo cerebral de los bebés y niños, así lo concluye un estudio elaborado por el Instituto de Aprendizaje y Neurología de la Universidad de Washington (Seattle, EE UU).

Pero no hay que obsesionarse con estudios o con obtener resultados. Vivamos la música como un placer, para nosotros y así transmitiremos esa capacidad de disfrutarla a nuestros hijos. Tratemos de deleitarnos, buscando cada día la música que nos haga vibrar por dentro y dejemos que nos invada y transforme, como una amiga aliada que nos ayuda a recuperar e incrementar nuestro bienestar interior. Compartamos el gran placer que supone escoger y escuchar buena música y sobretodo hacerlo con nuestros hijos.

vestido lactancia fiesta boda
Lactancia materna, Moda lactancia

Vestidos de fiesta de lactancia

Si estás amamantando tu bebé, y tienes próximamente una boda, bautizo, comunión u otro evento que requiera de vestimenta elegante y no sabes que ponerte en Tetatet somos expertos en vestidos de fiesta de lactancia materna. Vestidos de lactancia elegantes, cómodos, con estilo, y que además te permitirán un acceso rápido al pecho.

Con los que podrás ofrecer la teta a tu bebé en el momento en que lo necesite. Muchos de ellos han sido diseñados pensando en la silueta postparto, y otros para adaptarse y favorecer a diferentes fisionomías (alta, baja, caderas anchas…) Continuar leyendo

Follow

Get every new post delivered to your Inbox

Join other followers