Browsing Category

Crianza con apego

autorregulacion emocional infancia niños
Crianza con apego, Desarrollo, Emociones, Vida sana

El camino hacia la autorregulación

Muchas de nosotras hemos oído hablar de autorregulación emocional infantil en la crianza, pero… ¿Qué es exactamente? ¿Cómo podemos favorecerla en nuestros hijos y qué podemos esperar de ellos?

La autorregulación es la habilidad de regular y gestionar el propio comportamiento, las emociones y los pensamientos. A medida que nuestros hijos crecen y van adquiriendo más capacidades, se va desarrollando su capacidad de autorregulación.

¿Por qué a los niños les resulta tan difícil regular sus emociones?

Si a los adultos nos sucede a menudo, imaginemos si la parte de nuestro cerebro encargada de regular las emociones todavía no hubiera madurado, como es el caso de los bebés y niños pequeños. Y es que el cerebro primitivo, el de la supervivencia, nos funciona a la perfección desde que nacemos. Sabemos qué necesitamos y cuándo, de ahí que ante el hambre o el sueño nos comuniquemos mediante el llanto u otras señales de comunicación básicas (gestos, balbuceos o ya con las primeras pinceladas de lenguaje verbal). Pero ante las emociones, es común que los niños se desborden. Y por mucho que les forcemos, desde el punto de vista emocional, madurativo y fisiológico sencillamente no son capaces de autorregularse aún. Podemos acompañarlos, contenerlos y comportarnos de manera calmada y paciente ante esas situaciones de estrés o rabietas, por ejemplo, para que tengan un referente y puedan también sentirse seguros, amados y acompañados. Poco más podemos hacer, ya que aunque recurriéramos a castigos o a otras alternativas conductistas, no podríamos ayudarles en su proceso de autorregulación de las emociones, ya que se trata de un proceso madurativo que irá completándose poco a poco, a su debido tiempo y al ritmo de cada niño.

Por tanto, es innegable que nacemos desprotegidos. Durante los primeros meses, conocidos en algunos ámbitos de crianza como el periodo de exterogestación, necesitamos que nos transporten, nos mezan, nos arrullen, nos ayuden en gran medida a satisfacer nuestras necesidades básicas, las cuales sí somos capaces de comunicar en cierta medida. Somos seres dependientes y nuestra evolución forma parte de un continuum, hasta que, pasado un tiempo, comenzamos a poder desplazarnos de manera autónoma (volteo, gateo y primeros desplazamientos de pie posteriormente), a poder gestionar nuestra alimentación complementaria (necesitamos todavía la leche como alimento principal, pero comenzamos a interesarnos y a experimentar con lo que nos ofrecen en la medida en que nuestro instinto nos lo demanda) y a comunicarnos por nosotros mismos. Del mismo modo, sucede con el sueño o con las emociones. Todo ello constituye un proceso de adquisición de herramientas con el fin de autogestionarnos de forma óptima, expresando libremente emociones, necesidades y deseos.

Durante este camino es cuando nos encontramos con las rabietas, que no son otra cosa que una manera de comunicación sin la reflexión, las herramientas y los condicionamientos sociales propios de una etapa más tardía.

Pero igualmente son etapas válidas, formas de comunicación sanas de acuerdo con el momento evolutivo en que nos encontramos, y que así deberían ser tratadas, acompañadas y mecidas por las personas de apego principales, como una oportunidad de aprender juntos, de acompañarnos y de evolucionar.

Para ello, debemos tener paciencia y conservar la calma, buscar soluciones juntos y reajustarnos continuamente.

autorregulacion-emocional-infantil-2

¿Cómo podemos ayudarles?

– En primer lugar, nos gusta recurrir a la paz-ciencia. O lo que las redactoras de Tetatet llamamos la ciencia de la paz. Es decir, por un lado contar con la evidencia científica, tener en cuenta los conocimientos antropológicos y de biología básica sobre nuestro comportamiento y evolución como mamíferos humanos y, a la vez, disponer de la paz, de la paciencia necesaria para sobrellevar, ya como padres, como adultos, cada etapa de nuestro bebé de la mejor manera posible. Y, conforme crecen nuestros hijos, recurrir a la autocrítica con respecto a nuestras actitudes frente al conflicto, recordar, revivir y sanar nuestra infancia, abrazarnos como niños que una vez fuimos y cuidar la forma en que nos relacionamos ahora con nuestro bebé, ya que serán puntos clave en el desarrollo de su capacidad para autorregularse.

– No olvidemos que el ejemplo arrastra y, por ende, la forma en que nosotros resolvemos nuestros conflictos y nos relacionamos con nuestros hijos puede ayudar o perjudicar nuestra relación paternofilial. Saber brindarles la autonomía, la responsabilidad y el espacio necesarios en el momento en que ellos están preparados, sin forzar la situación, sin imponer ni castigar, les da mayor seguridad en sí mismos y les ayudará paulatinamente a sentirse más capaces de resolver sus propios conflictos, de respetar y de respetarse.

– Tampoco podemos olvidar empoderar a nuestros hijos, a nuestro bebé desde bien pequeño, validando sus gustos, preferencias y sentimientos, y ayudándoles a identificarlos y a expresarlos (recordemos que lo que no se nombra no existe). Recordemos que todas las emociones que experimente una persona son siempre válidas y tienen sentido.  Podemos ayudarles, a través de expresiones del tipo:

  • “Parece que te sientes enfadado porque te gustaría jugar más rato.”
  • “Veo que esto te ha hecho sentir tristeza.”
  • “Entiendo que sientas rabia por lo que ha sucedido.”
  • “Parece que sientes miedo.”
  • “¿Y cómo te sentiste cuando sucedió eso?”
  • “Debes estar orgulloso de ti mismo, te has esforzado mucho.”
  • “La mamá hoy se siente cansada.”

– Además, verbalizar las emociones nos sirve de gran ayuda para que ellos mismos vayan adquiriendo consciencia de ella y consigan compartirlas y expresarlas, sin juicios.

Los niños necesitan sentir que se les tiene en cuenta y que no son meros hologramas o marionetas. Necesitan sentirse escuchados, sentir que forman parte del mundo, que les hagamos partícipes de las decisiones cotidianas, lo que les refuerza la autoestima y contribuye a fomentar su autonomía y su responsabilidad.

– Saber respetar sus necesidades esenciales como son el sueño, el hambre, el movimiento o el juego. Aquí entran en escena la autorregulación del sueño, de la alimentación y del aprendizaje a través de la actividad lúdica y el movimiento libre.

Autorregulación del sueño

El sueño es un aspecto madurativo más de nuestra evolución, y como tal, debe ser respetado y aceptado. Cada niño es un mundo, pero son habituales y sanos los despertares nocturnos hasta que las fases de sueño y descanso se regulan por sí mismas, de nuevo, acompañadas de la paz-ciencia.

Autorregulación alimentaria

Por otro lado, la alimentación es otra de nuestras necesidades básicas pero también requiere tiempo para completar su evolución. Para respetar dicho proceso lo mejor es dejar al niño que coma a demanda, bien sea sólo leche materna, sólo leche de fórmula, lactancia mixta o ya alimentación complementaria. En esta última, es importante también que sea el bebé/niño quien elija los alimentos que quiere probar o ingerir de entre varias opciones, variadas y cotidianas, que el resto de la familia come a diario de manera espontánea y natural, con su textura original y sin necesidad de ser procesados o triturados. Los niños pronto adquieren destreza oculo-manual y se autorregulan por sí mismos de manera asombrosa. Una vez más, sólo es necesario confiar en ellos, en su sabiduría y en nuestro instinto.

Autorregulación motora

Por último, hablemos del movimiento. El movimiento y el juego libres son necesarios para un desarrollo físico, emocional y cerebral pleno. Los niños recrean situaciones cotidianas para gestionar sus propios miedos y conflictos, recurren al juego simbólico y, de nuevo, son capaces de autorregular sus actividades y emociones a su ritmo, de acuerdo con su contexto, características, necesidades, intereses y momento evolutivo. Y os adelantamos a este respecto que pronto tendremos el placer de contar en Tetatet con el testimonio de Carmen Cabrera, autora de “El juego libre: fuente de felicidad”.

En última instancia, no olvidemos la pazciencia durante el acompañamiento de cada uno de los logros y etapas de nuestro bebé, en todas las áreas importantes de su proceso madurativo. Nuestros hijos se merecen respeto por ser exactamente como son, maravillosos.

Y tú, ¿te animas a contarnos tu experiencia o tus ideas sobre autorregulación? ¿Te apetece compartir algún consejo o duda con nosotras?

Crianza con apego, Lactancia materna, Vida sana

Verano con bebés. Claves para un verano 10

¡Ahora sí, ya estamos oficialmente en verano!

Y sí, ya sabemos también que hay que ir con cuidado con las altas temperaturas, y más con un bebé. Pero no por ello hemos de recluirnos y dejar de disfrutar de las actividades veraniegas al aire libre si tenemos en cuenta algunos aspectos.

Exposición solar

No tengas miedo de salir con tu bebé. Como siempre, recuerda evitar las horas más calurosas. Seguro que hay muy cerca lugares preciosos por los que ir a dar una vuelta con el bebé, como jardines, parques o paseos con sombra, o incluso algunos cubiertos y frescos como museos, mercados o bibliotecas.

Recuerda, en cualquier caso, cubriros del sol con prendas frescas y claras o incluso sombrilla durante el paseo o trayecto hasta la tienda del barrio, por ejemplo. Gorra y gafas de sol son siempre bienvenidas también, por supuesto. Y en cuanto al protector solar, hay muchas y diversas opiniones que se suman a la escasa investigación y evidencia científica al respecto, pero es cierto que existen varias marcas que cuidan los componentes más que otras, así que lo mejor es que consultes con el pediatra, médico de familia o farmacéutica/o de confianza.

Recuerda que el calor puede abrumarnos y hay bebés que disfrutan mucho al aire libre pero otros se irritan fácilmente si sudan o no se encuentran del todo cómodos con la temperatura y, en su lenguaje, seguro que nos lo comunican. Resulta útil estar atenta a sus señales para saber cuándo es hora de volver a casa, por ejemplo, y para poder disfrutar de actividades que se acomoden al ritmo, las necesidades y los intereses de ambos.

Hidratación

Es fácil deshidratarse en un ambiente muy caluroso, así que no salgas de casa sin una botella de agua. Durante la lactancia, tanto los bebés que maman aún de forma exclusiva (hasta los 6 meses, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud) como los que ya toman alimentación complementaria, pedirán teta más a menudo para rehidratarse de manera preventiva o cuando realmente haya una baja hidratación por el exceso de temperatura. Ya sabes, teniendo en cuenta que el bebé sabe autorregularse correctamente y pedirá pecho siempre que lo necesite, no hay problema. Una vez más, nuestra/o propia/o hija/o es la mejor brújula en esta aventura de la maternidad. Recuerda que no es necesario dar agua a los bebés menores de 6 meses que toman teta de manera exclusiva, simplemente sigue dando teta a demanda, ya que es lo que le ofrece toda la hidratación necesaria.

Disfrutad

De la playa, de la piscina, de la montaña… Del tiempo. Del ritmo más relajado que suele regalarnos el verano..

Disfrutar es la clave, sí, pero a no pocas mamás les preocupa, por ejemplo, bañarse o tomar el sol dando el pecho. No te preocupes, como hemos comentado anteriormente en cuanto a la exposición solar, sólo hay que tomar consciencia, una vez más, de las precauciones que ya conocemos. Por lo demás, podemos disfrutar del verano y de las actividades refrescantes que tengamos a nuestro alcance.

Otras mamás suelen preocuparse por el goteo de leche mientras se bañan o al llevar bañador. Nada que temer. Puedes usar tus discos de lactancia de tela habituales (y si son desechables, no olvides retirarlos antes de entrar al agua) y ofrecerle pecho al bebé antes de entrar al agua, por ejemplo, para sentirte más cómoda.

Y para el bebé, puedes utilizar pañal-bañador de tela o desechable para evitar escapes si entra en contacto con el agua del mar o de la piscina. Resulta una solución cómoda y muchos de ellos son preciosos.

Así que disfrutad, disfrutad del verano, del habitual cambio de ritmo y quizá de entorno, de la familia y de los amigos, de las actividades refrescantes y divertidas, de la lectura veraniega (pronto compartiremos un post con recomendaciones literarias veraniegas para todas las edades), de las excursiones o escapadas y, por qué no, de los viajes.

Crianza con apego, Desarrollo, Embarazo, Vida sana

Los beneficios de la música desde el vientre materno

Escuchar música es un placer, pero además durante el embarazo y maternidad los beneficios que nos ofrece la música se multiplican por dos, ya que afectan en positivo tanto a la madre como a su bebé.

La música es capaz de influir positivamente sobre nuestra salud emocional y física. Al escucharla, desencadena una gran cantidad de actividad  cerebral, que influye en aspectos de nuestra vida tan importantes como son el estado de ánimo, la reducción del cansancio o la fatiga, la gestión de la ansiedad o el control del estrés.

Además de estimular nuestros cerebros y los de nuestros bebés, si la música es de nuestro agrado, se liberan dopaminas y endorfinas, que son las hormonas responsables de aumentar la alegría y producir sensación de placer, bienestar y satisfacción.

Escuchar música durante el embarazo y desarrollo del bebé

Los primeros sonidos que escuchará el bebé son intrauterinos, es decir, aquellos que genera el cuerpo de  la madre: los latidos de su corazón, sus sonidos respiratorios, intestinales, su voz… De allí proviene esa tendencia a tranquilizarnos con el sonido rítmico producido por las olas del mar o la percusión grave, que nos recuerda nuestra estancia en el útero materno. Por ello es tan importante hablarle al bebé, durante la etapa de embarazo, ya que al nacer, el niño reconocerá la voz de su madre y se sentirá más tranquilo y seguro. El tono de nuestras voces y las melodías que escogemos para acompañarle durante la gestación permanecerán en la memoria del bebé como experiencias placenteras, que le reconfortarán y llenarán de recuerdos de bienestar y cariño.

A través del oído y la vibración, la música actúa sobre nosotros poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales, favoreciendo el desarrollo del cerebro. Escuchar música es algo muy bueno, que mejora el desarrollo cerebral de los bebés y niños, así lo concluye un estudio elaborado por el Instituto de Aprendizaje y Neurología de la Universidad de Washington (Seattle, EE UU).

Pero no hay que obsesionarse con estudios o con obtener resultados. Vivamos la música como un placer, para nosotros y así transmitiremos esa capacidad de disfrutarla a nuestros hijos. Tratemos de deleitarnos, buscando cada día la música que nos haga vibrar por dentro y dejemos que nos invada y transforme, como una amiga aliada que nos ayuda a recuperar e incrementar nuestro bienestar interior. Compartamos el gran placer que supone escoger y escuchar buena música y sobretodo hacerlo con nuestros hijos.

Crianza con apego, Lactancia materna

Tetatet. Muy cerca de tí

En Tetatet estrenamos web y comenzamos una nueva andadura!
Sabemos que con el embarazo, postparto, lactancia, crianza… nos encontramos absortas en otro mundo. El maravilloso mundo de ser madres y entregarnos a nuestros hijos.

La maternidad es una gran transformación en todos los sentidos, y con tantos cambios, a veces, es difícil encontrar tiempo hasta para las cosas más cotidianas, e incluso para cuidarnos. Es muy frecuente que con tantos cambios, ya no sabemos ni cual es nuestra talla, la ropa de embarazo nos queda grande, pero la de antes nos queda pequeña y necesitemos estar cómodas para poder dedicarnos a nuestro bebé, y vestir de manera que podamos ofrecer fácilmente el pecho, si estamos amamantando.

En Tetatet lo sabemos. Sabemos que es difícil acertar con la talla o con el modelo que nos sentará mejor. Por eso, nos ofrecemos a asesorarte gratuitamente y ayudarte. Para que aquello que compres te siente como un guante. Da igual si es un sujetador de lactancia, una camiseta de rebajas o un vestido de fiesta.

♥ Llámanos y deja que cuidemos de tí!
Teléfono y Whatsapp: 693 803 999

Tetatet. Maternidad, Lactancia & Crianza
www.tetatet.es

Crianza con apego, Lactancia materna, Vídeos ♥

¿Por qué lloran los bebés? Por Laura Gutman

¿Por qué llora mi bebé? – 1ª Parte

Cuando nacemos, los seres humanos esperamos encontrar la misma calidad de confort que hemos vivido durante 9 meses durante el útero materno. Es decir; contacto permanente, movimiento permanente, alimentación permanente, ritmo permanente. Mientras permanecemos en el útero materno, oímos los latidos del corazón de nuestra madre, su voz, las voces de otras personas, oímos los ruidos del cuerpo materno digiriendo la comida, riendo, hablando, cantando, respirando…

En el momento de nacer, además del impactante pasaje hacia la respiración a través de nuestros pulmones que se llenan de aire, pasamos también de un ambiente húmedo a uno seco, experimentamos un descenso de temperatura en el ambiente, y además los sonidos ya no están amortiguados. Para colmo, sufrimos un cambio radical en la postura; ya no estamos boca abajo, sino que estamos acostados, o con la cabeza más alta que el resto del cuerpo, pero en buenas condiciones podemos soportar e integrar estas nuevas sensaciones con serenidad y placer.

Durante millones de años, los bebés recién nacidos hemos mantenido un estrechísimo contacto corporal con nuestras madres y aunque en los nuevos siglos, los bebés estamos siendo privados de esta invalorable vivencia, cada bebé que nace espera encontrarse en ese mismo lugar: en brazos de su madre. Si no encontramos refugio y confort en el cuerpo materno, la situación nos resultará dramática y la hostilidad en el medio ambiente será muy difícil de confrontar. ¿Qué pasa si no obtenemos el nivel de confort que necesitamos?

Todos los bebés sanos lloramos para avisar que no estamos bien. Por suerte, los seres humanos desde el nacimiento contamos dos herramientas indispensables para la supervivencia. En primer lugar, el instinto de succión, que nos permite obtener leche, y por otra parte el llanto que nos sirve para avisarle a nuestra madre que la necesitamos.

Si los adultos comprendemos que los bebés no pueden resolver nada por sus propios medios, vamos a tener que aceptar que si el bebé llora es porque precisa ser atendido. La pregunta que podemos hacer es si damos prioridad a las necesidades de nuestro bebé o si le otorgamos prioridad a nuestras propias necesidades.

Tengamos confianza en que si el bebé recién nacido se siente seguro, amado, sostenido, estable y va confirmando que cada vez que necesita algo, lo va a obtener, las cosas se van a facilitar en la vida cotidiana con el bebé. El bebé va a ir organizando una fuerte seguridad interior y les aseguro que ese es el regalo más preciado para el desarrollo de su vida futura.

Si tuvimos un embarazo espléndido, es posible que nos sorprenda el puerperio, ¿sabes por qué? Porque durante el embarazo, el bebé nos acompaña a nosotras, pero en el puerperio, somos nosotras las que tenemos que acompañar al bebé y eso es mucho más trabajo.

Si somos mujeres identificadas con la autonomía, la libertad, el manejo del dinero, la libre circulación, la independencia, es obvio que cuando aparece el bebé, nos vamos a sentir prisioneras, vamos a tener ganas de escapar a cada rato de esa demanda incesante del bebé, y claro, cuanto más sienta el bebé sienta que nosotros queremos escapar, más el bebé va a llorar por las dudas, pidiendo que nos quedemos ahí. ¿Quién tiene razón, la mamá o el bebé?

¿Por qué llora mi bebé? – 2ª Parte

Siempre podemos dejar a un bebé llorar, en algún momento va a parar. Sin embargo, esto no significa que el bebé haya recibido los cuidados que estaba reclamando, al contrario; solamente entendió, que llorar no sirve para nada, y algo peor, el bebé para obtener cuidados maternos va a desplazar sus manifestaciones sobre otro pedido que pueda ser escuchable por la mamá. Por ejemplo, se va a enfermar, y la mamá va a mirar la enfermedad, en lugar de mirar el bebé necesitado, y ahí ya tenemos la primera equivocación.

¿Hasta cuándo somos bebés? ¿Hasta los 6 meses, 1 año, 1 año y medio, 2 años, 3 años? ¿Qué importa? Mientras el bebé pida brazos, teta, calor, mirada, presencia, permanencia, juego, lo va a pedir, y en la medida en la que nosotras se lo podamos ofrecer, simplemente el bebé se va a sentir bien. Cuando se sienta seguro, no lo va a pedir más porque nadie pide lo que no necesita. Simplemente los tiempos de los bebés no son iguales a los tiempos de los adultos.

En todos los casos, todos los bebés lloran, todas las mamás lo pasamos mal, todos los papás lo pasamos mal. Sin embargo, nos diferencia la intención, la firme intención de hacer algo para comprendernos más, y para comprender al bebé que algo interesante nos está diciendo, por eso ¡pidamos ayuda!

Podemos empezar por hacer algo muy fácil, tengámoslo en brazos, ofrezcámosle el pecho, observémoslo, digámosle palabras cariñosas. No es tiempo de pensar, es tiempo de actuar según las indicaciones de nuestro corazón.

¿Qué pasa si a pesar de acunar al bebé, de abrazarlo, de alimentarlo, de cobijarlo, igual el bebé sigue llorando? Ahí tenemos que comprender que es momento de preguntarnos que me pasa, en lugar de qué le pasa.

Madre y bebé compartimos el mismo territorio emocional, podemos decir que sentimos lo mismo. Es verdad que cuando el bebé nació, nos hemos separado físicamente a través del corte del cordón umbilical, pero en un plano más sutil, no estamos separados. A este fenómeno lo vamos a llamar fusión emocional.

Ahora viene la parte más difícil, el bebé expresa especialmente todo el material emocional que las madres no registramos, que hemos relegado a la sombra. Es decir, manifiesta justo eso en lo que hemos puesto tanto empeño en olvidar: situaciones confusas de la infancia, secretos, abandonos emocionales, pérdidas afectivas o dolores sin nombre.

Por eso, cada vez que el bebé llora, además de acunarlo, abrazarlo, alimentarlo, protegerlo, tomemos contacto con eso que nos duele, pidamos ayuda, conversemos con las personas más cercanas afectivamente sobre eso que nos pasa o que nos pasó. Asumamos nuestros conflictos y busquemos la manera de encararlos con mayor madurez.

Y si todavía, todavía sigue llorando, busquemos compañía. No atravesemos todo el día solas con el bebé en brazos. Pero cuidado, buscar compañía significa estar junto a personas que no nos juzgan, sino que simplemente tienen la capacidad de acompañarnos y dispuestas a escuchar nuestras necesidades emocionales, nuestras, las de las mamás. Las madres y los bebés nos lo merecemos.

Extraído de ¿Por qué lloran los bebés? Laura Gutman.

Cita del mes, Crianza con apego

Laura Gutman ~ Cita del mes

“El niño amparado y fusionado sabe que obtendrá lo que necesita. Esa es su experiencia cotidiana, que se repite a cada instante y que conforma una rutina sin sobresaltos. La seguridad interior se establece y posiblemente ya no se mueva nunca más de las entrañas de ese ser. Sentirse seguro, amado, tenido en cuenta, estable y con total confianza en sí mismo y en los demás… es obviamente el tesoro más preciado para el despliegue de su vida futura”.

~ Laura Gutman. Mujeres visibles, madres invisibles ~

Crianza con apego, Vida sana

La Furgoteta, viajes en familia

La Furgoteta, viajes en familia

Dando un paseo por Instagram, descubrí un día a La Furgoteta, un blog de reciente creación donde María, Heber y Éire (mamá, papá e hija) comparten sus aventuras y viajes en furgoneta, y nos muestran como viajar en familia es compatible la crianza respetuosa, la lactancia, los ritmos y necesidades de su pequeña.

Con menos de un mes de vida, Éire experimentó su primera noche en la furgo. Cuenta María que esa primera escapada de una noche, la prepararon como si se fueran a recorrer Laponia durante 6 meses. Ahora ya solo llevan el equipaje imprescindible y algo que nunca les puede faltar, mucha ilusión.

“Esperamos descubrir muchos más sitios y disfrutarlos a través de los ojos de la chiquitina de la familia. Creemos que para conseguirlo no hace falta dejar bajo mínimos la cuenta corriente, sólo hay que echarle un poco de imaginación y de ganas.”

Hoy en El Blog de Tetatet, tenemos el honor de entrevistar a La Furgoteta.

Viajar con niños pequeños es más sencillo de lo que parece?

No lo sé, a nosotros siempre nos ha parecido fácil. En el fondo es una cuestión de actitud; si piensas que es fácil, lo será. La mayor parte de los problemas los creamos nosotros. Los niños pueden ir casi a cualquier sitio, se adaptan muy bien, simplemente hay que tener en cuenta sus necesidades y cubrirlas sin tomarlas como un inconveniente o una pega. Es decir, imagina que vas a una ciudad en la que has elegido un restaurante chulísimo que venía en la guía. Te queda apenas media hora para llegar, pero el niño empieza a mostrar síntomas de estar hambriento. Pues te paras y comes donde puedas, no pasa nada. Ya comerás en un restaurante estupendo otro día. O quieres ver un concierto callejero a última hora del día pero el peque tiene sueño. Pues te vas a dormir y ya está. Ya tendrás otra oportunidad de ver un concierto.

Los problemas vienen cuando intentas que el peque aplace sus necesidades para seguir tu ritmo y hacer lo que tú quieres. Eso no funciona y habrá llantos y malos ratos, pero por culpa del adulto, no del niño.

Por supuesto también hay que ir bien equipado, llevar lo que sea necesario. Pero eso no significa ir cargado como una mula de trastos inútiles. Elige un juguete pequeño y un cuento manejable. No te lleves en la mochila un plato y una cuchara para comer el puré, si comes en un bar o restaurante, tendrán vajilla.

Si te organizas, llevando muy poco lo llevas todo.

Vuestras aventuras en furgoneta (ahora Furgoteta) ya vienen de antaño, realmente ha cambiado mucho vuestra manera de viajar?

En las primeras salidas pensábamos que no íbamos a tener sitio en la furgo para todo lo que teníamos que llevar. Si con el equipaje para un fin de semana no cabíamos, ¿cómo íbamos a irnos un mes? Nos dimos cuenta de lo exagerados que éramos llevando cosas y ahora volvemos a tener sitio de sobra.

Pero sí que ha cambiado todo: ahora somos tres, todo es mucho más divertido, hay descubrimientos increibles donde antes veíamos algo rutinario, el campo es mucho más atractivo, hay muchas más cosas que hacer en la playa, todo puede convertirse en un juego y solemos acostarnos más temprano de lo que lo hacíamos antes. Por lo demás, seguimos moviéndonos mucho y con la misma libertad de siempre.

Viajando con una niña pequeña, qué factores tenéis en cuenta a la hora de elegir un destino?

Que nos apetezca, que podamos y que no haya una guerra o una catástrofe natural. Exactamente como cuando no teníamos niña. Eso sí, una vez elegido el destino, piensas en lugares o actividades que puedan gustar o entretener a Éire. Hay que contar con ella como lo que es: una viajera más que tiene que disfrutar.

Queréis contarnos alguna anécdota especial de alguno de vuestros viajes?

Más que una anécdota, os contamos la experiencia. En las primeras salidas, Éire dormía en un capazo en la parte de abajo de la furgo y nosotros en la cama de arriba. Cuando pedía teta, yo bajaba, le daba de mamar y me desvelaba. Después optamos por que fuese Heber el que bajase, me subiese a Éire a la cama y yo le daba de mamar sentada. Incomodísimo. Al final vimos que lo mejor para todos y lo más razonable era dormir los tres en la misma cama. Así, cuando Éire quiere mamar, pues mama, estamos tumbadas, a nadie le duele la espalda y nadie se desvela.

A veces hacemos las cosas más difíciles de lo que son. Nos empeñamos en no dormir con el bebé, cuando resulta que es la opción más sencilla y cómoda (al menos para nosotros) y la que se ha hecho toda la vida. Pero hay una barrera mental que romper y eso es lo más complicado.

Algún consejo valioso para viajar con niños?

Viaja, rompe tus barreras mentales, todo se puede. Piensa en el niño, cubre sus necesidades, búscale lugares y actividades que le puedan gustar en el destino elegido y te garantizamos que le va a encantar viajar en familia.

También podéis seguir a La Furgoteta en Instagram, Facebook, Twitter y Pinterest.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox

Join other followers