Browsing Category

Entrevistas

Alimentación complementaria, Crianza saludable, Entrevistas, Vida sana

Alimentación complementaria autorregulada, Aplicando BLW

Hoy contamos en Tetatet con Adriana Palazón, de Aplicando BLW, una invitada muy especial que conocimos a través de las redes sociales y que cuenta con un Blog muy interesante, desde dónde comparte sus experiencias con el método de alimentación Baby Led Weaning. Ideas, recetas y consejos que pueden ayudar a que nuestros pequeños pasen de la lactancia materna a la alimentación complementaria, teniendo una relación más abierta, saludable y natural con los alimentos que toman. 

Antes de comenzar,  y para aquellos padres que todavía no han oído hablar de BLW, cuéntanos ¿qué es?

A.P: Bueno, desde el punto de vista de mamá, cuento un poco de qué va esto del BLW, que puede que a más de uno y una le suene a chino.  :0)

BLW son las siglas de Baby Led Weaning. BLW es una forma de introducir la alimentación complementaria a los bebés a partir de los 6 meses, en la que se ofrecen los alimentos sin triturar, y dejando que sean ellos mismos los que se lo llevan a la boca para comerlos.

Aunque algunas personas dicen que no tiene ninguna novedad, y que es un nombre raro y moderno para lo que se hacía antiguamente, lo cierto es que rompe con lo que se consideraba “normal” en estos últimos años.

Cuando íbamos al pediatra y nos explicaban cómo hacer llegada la hora de ofrecer alimentos diferentes a la leche, a los padres nos daban (y nos siguen dando) una hoja que en muchos casos está totalmente desactualizada, en la que nos indican empezar siempre primero con las papillas de fruta, luego las de verdura, en algunos casos primero las papillas de cereales… Nos dicen hasta los gramos exactos de la papilla. Nunca te hablaban de darle directamente al bebé comida normal, sin triturar y dejando que coman solos. Esto está cambiando, ¡y ahora sí que hay muchos pediatras que lo recomiendan! O al menos te dan la opción de elegir la forma que más se adapta a tu familia.

¿Qué ventajas ofrece el evitar los triturados?

A.P: No se trata tanto de evitar los triturados. Haciendo BLW también se pueden ofrecer triturados, pero la idea es dejar que ellos mismos sean los que se alimenten.

El bebé se convierte en un comedor activo, que en todo momento elige qué comer de lo que le ponemos delante, y sobre todo qué cantidad. ¡Igual que nosotros!

Sólo debemos preocuparnos de ofrecerle alimentos sanos y nutritivos, y ellos se encargan del resto.

Porque sólo ellos saben qué cantidad necesitan comer. Sólo ellos saben cuándo están saciados o cuándo tienen hambre. Y sólo ellos saben qué les gusta y qué no.

Entonces la idea es que el bebé coma lo mismo que se come en casa (con algunas adaptaciones si es necesario), y él solito. Así que si toca crema de verduras, por ejemplo, ellos también pueden comerla solos. Para esto, ¡se han inventado muchas cosas ya que los ayudan a ellos y a nosotros! Como las pre-cucharas NumNum, que son de silicona y están diseñadas para que la comida se quede atrapada en el agujero y en la textura de la cuchara, y así sólo tienen que mojarla y a la boca.

– ¿Cómo podemos saber que nuestros hijos ya están preparados para comenzar con la alimentación complementaria y con qué alimentos podemos comenzar?

Antes de comenzar, es muy importante que los padres estén también preparados y que se hayan informado bien sobre cómo funciona el método, para evitar sustos. No se trata de dar sólidos sin más. Les recomiendo sobre todo leer mucho sobre el tema. El libro “Aprender a comer solo” de Lidia Folgar y “Mi niño ya come solo” de Gill Rapley son dos lecturas muy recomendables para empezar.

Los bebés están preparados para la alimentación complementaria cuando han cumplido los 6 meses aproximadamente, se mantienen sentados un ratito sin apoyo, han perdido el reflejo de extrusión (por el que echan para afuera todo lo que les entre en la boca con la lengua) y muestran interés por la comida.

– Una preocupación habitual, antes de comenzar con BLW es el atragantamiento ¿cómo podemos evitarlo y facilitarles que aprendan a manejar los sólidos de forma adecuada?

A.P: Para evitar atragantamientos, lo más importante es empezar siempre con alimentos blandos. Que puedan deshacer fácilmente en su boca, incluso si no tienen dientes. Ellos son capaces de deshacer la comida, si está blandita, con la lengua y las encías.

Para evitar ahogarse, en cuanto tienen un trozo grande que no pueden gestionar, intentan expulsarlo a través de las arcadas.

Debemos distinguir atragantamiento de ahogamiento. En caso de ahogamiento (obstrucción de las vías respiratorias) sí deberíamos actuar, practicando los primeros auxilios, que nunca está de más que cualquier padre, madre o cuidador sepa cómo realizarlos, hagan BLW o no.

Es un método muy seguro, siempre que se le ofrezca al bebé los alimentos adecuados y de la forma adecuada.

Cuéntanos alguna anécdota imborrable de tu experiencia con tus hijos y BLW.

Siempre cuento que nunca se me olvidará el momento en el que vi a mi hijo con 7 u 8 meses, con un plato delante que le había preparado de caldo de pollo con verduras. Le puse unos fideos gruesos para que pudiera cogerlos bien con la mano, zanahoria, patata y un trozo de pollo. ¡Fue una pasada verlo disfrutar tanto mientras se lo comía! En esos momentos te das cuenta de que vale la pena todo el desastre que forma jejeje!

Ahora con la hermana he descubierto el babero y protector de trona Tidy Tot. Ella disfruta igual, ¡y yo ahorro mucho tiempo de limpieza!

—-
Recursos: Aquí encontrarás Recetas, Tips y Glosario BLW.

¿Te apetece compartir tus experiencias de BLW con nosotras? Déjanos tu comentario abajo.

Guardar

Guardar

Embarazo, Empodérate, Entrevistas, Parto respetado

Lorena Moncholí. Defiende tus derechos y los de tus hijos

Lorena Moncholí es abogada, experta en derecho sanitario, maternidad e infancia. Cuando asistes a una de sus charlas o talleres no te quedas indiferente. La experiencia se convierte en toda una revelación, es una de esas personas con la capacidad de hacerte despertar algo que tenías dormido en algún lugar de tu ser, que te toca, te transforma y te empodera, y ya no vuelves a ser la misma.

Lorena, es un placer tenerte con nosotros. Desde que irrumpiste en nuestras vidas al asistir a un taller sobre Derechos de los niños hospitalizados, ha habido un antes y un después. Transmites con gran pasión y claridad tu profesión, y consigues acercar la compresión de las leyes a muchas familias, para que tengan claros sus derechos y los de sus hijos y los puedan proteger y también defender, cuando estos son vulnerados.

Lorena Moncholí

© Toni Marín Marco

– ¿De dónde sale toda esa energía?¿Qué fue lo que te llevó a enfocar tu carrera profesional en esta dirección?

L.M: Bueno, lo de la energía es algo que me ha acompañado toda mi vida, el rasgo que me caracteriza. Está en mi ADN. Pero la verdad es que se multiplica cuando se trata de defender a las familias, madres, padres y niñas/os.

En el parto de mi primer hijo, ambos fuimos supervivientes de violencia obstétrica y maltrato institucional. Ya no me gusta hablar de que fuimos víctimas. Ambos sobrevivimos a aquello. Fuimos capaces de recuperarnos, tanto mi hijo como yo.

En ese momento trabajaba como letrada en una entidad financiera y nunca me había planteado, ni siquiera como profesional, cuales eran mis derechos a la hora de dar a luz o los derechos de mi hijo en su nacimiento. Empecé a buscar respuestas para mí y, de repente, las encontré para muchísimas familias.

La maternidad despertó en mi ese interés por el Derecho Sanitario, el Consentimiento Informado de los pacientes y usuarios y por el Derecho de Familia y la protección de la maternidad y la infancia.

Cuando di a luz a mi segundo hijo, ya era una abogada especializada en este tema, y simplemente hice que se respetaran todos nuestros derechos. Así de fácil.

Tras esta experiencia inicié una serie de talleres en Valencia para enseñar a las mujeres los derechos que tenían en la atención de su parto y nacimiento de sus hijos y cómo defenderlos, que compaginaba con mi trabajo. Por aquel entonces ya tenía decidido reorientar mi carrera profesional, lo convertí en mi objetivo profesional y vital y un bendito ERE me dio la oportunidad final.

Ahora me dedico a un tema que me apasiona, a través del cual puedo ser útil a la sociedad, a las familias, a las mujeres y a la infancia.

– Hace no tantos años, quizás debido a nuestro pasado histórico y a la falta de información, nadie osaba a cuestionar los actuaciones de un médico o un profesional sanitario, había la costumbre de agachar la cabeza, de normalizarlo. Muchas de nuestras madres lo han sufrido en sus carnes, con sus partos. Ahora afortunadamente comienza a no ser así, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Todavía hay demasiados casos de violencia obstétrica ¿Qué podemos hacer nosotras, como madres/mujeres/pacientes/ciudadanas o incluso profesionales de la sanidad?

L.M: Puede parecer obvio lo que te voy a contestar. Pero es que se trata de decir NO. De decir BASTA.

Como bien dices, todas/os podemos hacerlo, tanto madres, mujeres, pacientes como los propios profesionales sanitarios que ya se están dando cuenta que la atención sanitaria no puede ir en esa dirección.

Está claro que tantos años de paternalismo médico y patriarcado pasan mucha factura y es necesario no sólo informarnos ahora de cuáles son nuestros derechos, sino de entender cómo defenderlos, obtener herramientas fáciles y realmente eficaces que nos permitan defendernos con asertividad.

Lo primero es tomar conciencia, no negar la existencia de la violencia obstétrica, sino visibilizarla y hacerle frente.

A las mujeres que acuden a mí siempre les digo lo mismo: “lo siento, otras lucharon para que votáramos, para que nos pudiéramos divorciar, para ser mayores de edad a la misma edad que los hombres… a nosotras nos ha tocado luchar para que respeten nuestra integridad física y psíquica y la de nuestras hijas/os en su nacimiento. “

– ¿Qué consejos le darías a una futura mamá, para que tenga un parto respetado?

L.M: Bueno, como he comentado antes, lo primero es ser consciente que la violencia obstétrica existe y está instalada en nuestros hospitales, incluso en aquellos que tienen la acreditación IHAN o han pasado alguna de sus fases. Eso hay que saberlo.

Mucha gente me tacha de alarmista, pero yo no lo veo así. Se trata de poner sobre la mesa un problema que es real y que está, desgraciadamente, muy extendido. Conozco a muchos profesionales sanitarios que son muy respetuosos en la atención al parto, pero también muchos otros que no.

Una vez se es consciente de ello, las mujeres tienen que informarse bien de los derechos que tienen a la hora de dar a luz y los derechos que tienen sus hijos.

Pero lo fundamental es que tienen que creérselos. De nada sirve leerse mil páginas de internet y redactar un plan de parto, si no te lo crees y no sabes defender lo que has escrito.

– ¿Cuál crees que es el error más común que cometemos con nuestros hijos cuando acudimos a una consulta médica, hospital (u otra institución)?

L.M: Ceder automáticamente el ejercicio de nuestra patria potestad. Entramos a un Hospital o Centro de Salud y , de repente , sin que nadie -ni profesionales , ni padres- se pare a pensarlo, nuestros hijos dejan de ser nuestros. Algo que no ocurre en ningún otro lugar ( hoteles, el metro, la calle…)

Cuando en mis talleres pregunto por qué ocurre, nadie me da una respuesta. Pero es que no la hay. Son siglos de sumisión sin explicación y sin discusión. Es algo que hacemos por inercia.

– Ante los abusos de poder por parte de una institución ¿qué podemos hacer como ciudadanos?

L.M: En primer lugar, impedirlo en el mismo momento que ocurre. Esto es vital, porque el maltrato institucional (que ha sido ampliamente estudiado), deja secuelas graves en aquellos niños o adultos que lo sufren. Aunque no se aprecien a simple vista.

Siempre digo que el niño al que separan de su madre en una UCI, no va a perder un dedo por ello. Pero va a tener secuelas psicológicas, lo queramos reconocer o no.

Una vez ha ocurrido, reclamar siempre (o demandar, según los casos). Porque siempre sirve. Mejor que no ocurra a tener que reclamar. Pero si ha ocurrido, las personas que ejercen maltrato institucional (que no saben ni que lo están haciendo, en muchas ocasiones) deben saberlo. Deben saber lo que son.

En muchos casos los profesionales sanitarios no saben que ejercen violencia obstétrica. De hecho, este término suele molestar a un gran colectivo de ellos.

El profesional que realiza a ciegas el acto rutinario de separar a madre y bebé tras el parto o cesárea, ni se plantea las consecuencias que ello genera para la salud, el bienestar físico y emocional de madre y bebé o incluso para la lactancia materna, por mucho que el Ministerio de Sanidad, por ejemplo, se lo repita hasta la saciedad.

Hace poco una mamá me contó que, en el parto de su bebé (que todos sabían ya que nacía fallecido) la matrona le amenazó con atarla si no consentía colocarse una sonda. Esa mujer había elegido un Hospital relativamente famoso por la atención “respetuosa” del parto y se encontró con aquello. A esta matrona, carente de humanidad y de ética, hay que decirle, sí o sí, que ejerce violencia obstétrica. No sabemos si consciente o inconscientemente, pero la ejerce. Hay que denunciarla.

6- Cuéntanos algún caso que estés llevando.

L.M: Estos meses estoy centrada en los divorcios y separaciones de mutuo acuerdo. Para mi es vital que los niños (y por tanto, mis clientes adultos) sufran lo menos posible en estos casos y cuando un abogado concienciado en estos temas media entre la pareja con ese objetivo profesional, la diferencia es abismal. Todo se vive de otra forma. Yo he tenido hasta risas mientras llegábamos a acuerdos sobre custodias, visitas, etc.

Los niños no tienen que pisar un juzgado para que sus padres se separen, salvo en casos excepcionales y, por supuesto, no me refiero a los sucesos de violencia de género, que es otro tema distinto.

Me remueve la demanda que he tenido que presentar por el fallecimiento de un bebé en un parto en un Hospital por una negligencia médica, y las reclamaciones que llevo por haber privado a determinados pacientes de su derecho a prestar su consentimiento informado.

Pero sin duda, los casos que más me marcan son los que están sucediendo dentro de mi Programa Online Proyecto Díkê, el programa de asesoramiento para mujeres embarazadas, para que consigan el parto que desean.

Mis “Mujeres Díkê” me están dejando, literalmente sin palabras con todo lo que están consiguiendo. Han cambiado protocolos de Hospitales, y han sabido decir “AQUÍ ESTOY YO”.

El caso que quizás más me ha impactado de Proyecto Díkê por el momento es el de una mujer auténticamente guerrera que tuvo que dar a luz a su bebé prematuro en un Hospital al que no quería acudir por nada del mundo, puesto que allí sufrió violencia obstétrica en el nacimiento de su primer hijo. Ya había cambiado de Hospital (que nos costó lo suyo), pero finalmente tuvo que acudir urgentemente al anterior, donde tuvo que estar en la misma habitación, con los mismos monitores e incluso con la misma matrona que le había tratado tan mal. Finalmente, expulsó a esa matrona de allí y tuvo el parto respetado que se merecían ella y su hijo.

Lorena Moncholí

© Toni Marín Marco

7-¿Qué proyectos de formación te traes entre manos? Háblanos de ellos.

L.M: Sin duda, el fundamental es continuar con Proyecto Díkê.

Se trata de un programa de 6 semanas en las que asesoro a mujeres embarazadas de toda España (aunque también acuden mujeres no embarazadas o incluso profesionales sanitarias/os)   sobre los derechos que tienen a la hora de dar a luz y los derechos que tienen los bebés en su nacimiento, pero sobre todo, les enseño a hacerlos valer. Con la mera teoría nunca lo vamos a lograr.

Les doy recursos, soluciones y les incito a actuar, a cambiar su situación actual. Les empodero y les doy la confianza necesaria para vivir el parto que desean, para que sus decisiones sean respetadas.

Además, está concebido para formar una comunidad. A lo largo de estos años me he encontrado mujeres que se sintieron muy solas cuando dijeron NO o quisieron cambiar la atención de su parto o exigir que se respetaran sus derechos.

En la maternidad vivimos muy solas y aisladas y esto le ocurre también a las mujeres decididas a luchar por sus derechos en su parto.

En comunidad estas inquietudes se viven de forma distinta.

En esta última promoción hemos vivido situaciones muy emocionantes de mujeres que han inspirado a las otras, acciones de unas que han beneficiado a las demás o les han dado que pensar. Si ves que una mujer de tu comunidad logra su objetivo, no hay límites para ti.

No puedo describir esta satisfacción que hemos sentido, tanto ellas como yo.

Proyecto Díkê es muchísimo más que información jurídica sobre el parto y el nacimiento. Es cambiar tu visión de la vida y de tu dignidad como mujer. Ese fue mi objetivo cuando lo ideé y, por el feedback de mis Mujeres Díkê, creo que lo estoy logrando. Y no lo voy a dejar.

En breve lanzo también Proyecto Astrea. Se trata de un programa para profesionales sanitarios en los que les enseño sus obligaciones legales y derechos, pero desde ambas perspectivas, desde la atención profesional y desde los derechos del paciente.

Muchos profesionales se han puesto en contacto conmigo para pedirme algo igual a Proyecto Díkê , aunque más específico para ellos.

Y el tema de los divorcios y separaciones de mutuo acuerdo también tiene su cabida, porque de verdad, este tema es muy recurrente y bien llevado, directamente protege a la infancia. En breve contaré más sobre lo que tengo pensado con respecto a este tema… ¿Y si nos enseñaran a separarnos bien?

Me gusta mucho ese término, porque los clientes a los que he atendido por este tema me dicen “Lorena, nos has divorciado muy bien”. Quiero seguir haciéndolo en esa línea.

– – –

Os recomendamos no perder de vista a Lorena Moncholí. Si queréis estar al día de sus cursos y conferencias, la podéis seguir a través de su Web y Blog.

 

 

 

Follow

Get every new post delivered to your Inbox

Join other followers