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Alimentación complementaria, Crianza saludable, Entrevistas, Vida sana

Alimentación complementaria autorregulada, Aplicando BLW

Hoy contamos en Tetatet con Adriana Palazón, de Aplicando BLW, una invitada muy especial que conocimos a través de las redes sociales y que cuenta con un Blog muy interesante, desde dónde comparte sus experiencias con el método de alimentación Baby Led Weaning. Ideas, recetas y consejos que pueden ayudar a que nuestros pequeños pasen de la lactancia materna a la alimentación complementaria, teniendo una relación más abierta, saludable y natural con los alimentos que toman. 

Antes de comenzar,  y para aquellos padres que todavía no han oído hablar de BLW, cuéntanos ¿qué es?

A.P: Bueno, desde el punto de vista de mamá, cuento un poco de qué va esto del BLW, que puede que a más de uno y una le suene a chino.  :0)

BLW son las siglas de Baby Led Weaning. BLW es una forma de introducir la alimentación complementaria a los bebés a partir de los 6 meses, en la que se ofrecen los alimentos sin triturar, y dejando que sean ellos mismos los que se lo llevan a la boca para comerlos.

Aunque algunas personas dicen que no tiene ninguna novedad, y que es un nombre raro y moderno para lo que se hacía antiguamente, lo cierto es que rompe con lo que se consideraba “normal” en estos últimos años.

Cuando íbamos al pediatra y nos explicaban cómo hacer llegada la hora de ofrecer alimentos diferentes a la leche, a los padres nos daban (y nos siguen dando) una hoja que en muchos casos está totalmente desactualizada, en la que nos indican empezar siempre primero con las papillas de fruta, luego las de verdura, en algunos casos primero las papillas de cereales… Nos dicen hasta los gramos exactos de la papilla. Nunca te hablaban de darle directamente al bebé comida normal, sin triturar y dejando que coman solos. Esto está cambiando, ¡y ahora sí que hay muchos pediatras que lo recomiendan! O al menos te dan la opción de elegir la forma que más se adapta a tu familia.

¿Qué ventajas ofrece el evitar los triturados?

A.P: No se trata tanto de evitar los triturados. Haciendo BLW también se pueden ofrecer triturados, pero la idea es dejar que ellos mismos sean los que se alimenten.

El bebé se convierte en un comedor activo, que en todo momento elige qué comer de lo que le ponemos delante, y sobre todo qué cantidad. ¡Igual que nosotros!

Sólo debemos preocuparnos de ofrecerle alimentos sanos y nutritivos, y ellos se encargan del resto.

Porque sólo ellos saben qué cantidad necesitan comer. Sólo ellos saben cuándo están saciados o cuándo tienen hambre. Y sólo ellos saben qué les gusta y qué no.

Entonces la idea es que el bebé coma lo mismo que se come en casa (con algunas adaptaciones si es necesario), y él solito. Así que si toca crema de verduras, por ejemplo, ellos también pueden comerla solos. Para esto, ¡se han inventado muchas cosas ya que los ayudan a ellos y a nosotros! Como las pre-cucharas NumNum, que son de silicona y están diseñadas para que la comida se quede atrapada en el agujero y en la textura de la cuchara, y así sólo tienen que mojarla y a la boca.

– ¿Cómo podemos saber que nuestros hijos ya están preparados para comenzar con la alimentación complementaria y con qué alimentos podemos comenzar?

Antes de comenzar, es muy importante que los padres estén también preparados y que se hayan informado bien sobre cómo funciona el método, para evitar sustos. No se trata de dar sólidos sin más. Les recomiendo sobre todo leer mucho sobre el tema. El libro “Aprender a comer solo” de Lidia Folgar y “Mi niño ya come solo” de Gill Rapley son dos lecturas muy recomendables para empezar.

Los bebés están preparados para la alimentación complementaria cuando han cumplido los 6 meses aproximadamente, se mantienen sentados un ratito sin apoyo, han perdido el reflejo de extrusión (por el que echan para afuera todo lo que les entre en la boca con la lengua) y muestran interés por la comida.

– Una preocupación habitual, antes de comenzar con BLW es el atragantamiento ¿cómo podemos evitarlo y facilitarles que aprendan a manejar los sólidos de forma adecuada?

A.P: Para evitar atragantamientos, lo más importante es empezar siempre con alimentos blandos. Que puedan deshacer fácilmente en su boca, incluso si no tienen dientes. Ellos son capaces de deshacer la comida, si está blandita, con la lengua y las encías.

Para evitar ahogarse, en cuanto tienen un trozo grande que no pueden gestionar, intentan expulsarlo a través de las arcadas.

Debemos distinguir atragantamiento de ahogamiento. En caso de ahogamiento (obstrucción de las vías respiratorias) sí deberíamos actuar, practicando los primeros auxilios, que nunca está de más que cualquier padre, madre o cuidador sepa cómo realizarlos, hagan BLW o no.

Es un método muy seguro, siempre que se le ofrezca al bebé los alimentos adecuados y de la forma adecuada.

Cuéntanos alguna anécdota imborrable de tu experiencia con tus hijos y BLW.

Siempre cuento que nunca se me olvidará el momento en el que vi a mi hijo con 7 u 8 meses, con un plato delante que le había preparado de caldo de pollo con verduras. Le puse unos fideos gruesos para que pudiera cogerlos bien con la mano, zanahoria, patata y un trozo de pollo. ¡Fue una pasada verlo disfrutar tanto mientras se lo comía! En esos momentos te das cuenta de que vale la pena todo el desastre que forma jejeje!

Ahora con la hermana he descubierto el babero y protector de trona Tidy Tot. Ella disfruta igual, ¡y yo ahorro mucho tiempo de limpieza!

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Recursos: Aquí encontrarás Recetas, Tips y Glosario BLW.

¿Te apetece compartir tus experiencias de BLW con nosotras? Déjanos tu comentario abajo.

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Crianza saludable, Descargables, Vida sana, Vídeos ♥

Aprender a lavarse los dientes

Lo mejor es cuidar los dientes de nuestros bebés desde el principio, es decir, desde  la aparición del primer diente, aunque hay niños que al principio les disgusta este hábito. Hoy nos gustaría compartir  algunas ideas para motivarlos.

Podemos ir acostumbrándoles si con la salida de los primeros dientes, empezamos ya a limpiarlos con toallitas suaves o gasas humedecidas, o bien con un cepillo suave especial para bebés. Debemos tener en cuenta que no hay que  utilizar dentífrico, ya que este contiene normalmente flúor, y este no es recomendable en menores de seis años.

Poco a poco y conforme tengan más habilidades, comenzaremos a ofrecerles el cepillo de dientes. Es una buena idea lavarnos los dientes con ellos para que aprendan por imitación, dejarles que ellos se los laven si tienen la iniciativa y después repasarles nosotros, al menos al principio.

Podemos encontrar algunas marcas de pastas de dientes con ingredientes naturales y sin flúor en el mercado, que pueden por su sabor, hacer de este ritual algo más agradable (comprobar siempre la composición y que señalen específicamente que están adaptadas para la ingesta puntual por parte del bebé). Y acompañar la tarea con una canción para hacerlo más divertido.

Por último compartimos una excelente idea de la mano de TheDadLab y os dejamos un descargable en PDF que os hemos preparado para que podáis imprimir y aprender jugando con ellos, de una manera divertida a lavarse los dientes.

Puedes imprimir el descargable aquí:  Aprender a lavarse los dientes.pdf  ☜

 

autorregulacion emocional infancia niños
Crianza con apego, Desarrollo, Emociones, Vida sana

El camino hacia la autorregulación

Muchas de nosotras hemos oído hablar de autorregulación emocional infantil en la crianza, pero… ¿Qué es exactamente? ¿Cómo podemos favorecerla en nuestros hijos y qué podemos esperar de ellos?

La autorregulación es la habilidad de regular y gestionar el propio comportamiento, las emociones y los pensamientos. A medida que nuestros hijos crecen y van adquiriendo más capacidades, se va desarrollando su capacidad de autorregulación.

¿Por qué a los niños les resulta tan difícil regular sus emociones?

Si a los adultos nos sucede a menudo, imaginemos si la parte de nuestro cerebro encargada de regular las emociones todavía no hubiera madurado, como es el caso de los bebés y niños pequeños. Y es que el cerebro primitivo, el de la supervivencia, nos funciona a la perfección desde que nacemos. Sabemos qué necesitamos y cuándo, de ahí que ante el hambre o el sueño nos comuniquemos mediante el llanto u otras señales de comunicación básicas (gestos, balbuceos o ya con las primeras pinceladas de lenguaje verbal). Pero ante las emociones, es común que los niños se desborden. Y por mucho que les forcemos, desde el punto de vista emocional, madurativo y fisiológico sencillamente no son capaces de autorregularse aún. Podemos acompañarlos, contenerlos y comportarnos de manera calmada y paciente ante esas situaciones de estrés o rabietas, por ejemplo, para que tengan un referente y puedan también sentirse seguros, amados y acompañados. Poco más podemos hacer, ya que aunque recurriéramos a castigos o a otras alternativas conductistas, no podríamos ayudarles en su proceso de autorregulación de las emociones, ya que se trata de un proceso madurativo que irá completándose poco a poco, a su debido tiempo y al ritmo de cada niño.

Por tanto, es innegable que nacemos desprotegidos. Durante los primeros meses, conocidos en algunos ámbitos de crianza como el periodo de exterogestación, necesitamos que nos transporten, nos mezan, nos arrullen, nos ayuden en gran medida a satisfacer nuestras necesidades básicas, las cuales sí somos capaces de comunicar en cierta medida. Somos seres dependientes y nuestra evolución forma parte de un continuum, hasta que, pasado un tiempo, comenzamos a poder desplazarnos de manera autónoma (volteo, gateo y primeros desplazamientos de pie posteriormente), a poder gestionar nuestra alimentación complementaria (necesitamos todavía la leche como alimento principal, pero comenzamos a interesarnos y a experimentar con lo que nos ofrecen en la medida en que nuestro instinto nos lo demanda) y a comunicarnos por nosotros mismos. Del mismo modo, sucede con el sueño o con las emociones. Todo ello constituye un proceso de adquisición de herramientas con el fin de autogestionarnos de forma óptima, expresando libremente emociones, necesidades y deseos.

Durante este camino es cuando nos encontramos con las rabietas, que no son otra cosa que una manera de comunicación sin la reflexión, las herramientas y los condicionamientos sociales propios de una etapa más tardía.

Pero igualmente son etapas válidas, formas de comunicación sanas de acuerdo con el momento evolutivo en que nos encontramos, y que así deberían ser tratadas, acompañadas y mecidas por las personas de apego principales, como una oportunidad de aprender juntos, de acompañarnos y de evolucionar.

Para ello, debemos tener paciencia y conservar la calma, buscar soluciones juntos y reajustarnos continuamente.

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¿Cómo podemos ayudarles?

– En primer lugar, nos gusta recurrir a la paz-ciencia. O lo que las redactoras de Tetatet llamamos la ciencia de la paz. Es decir, por un lado contar con la evidencia científica, tener en cuenta los conocimientos antropológicos y de biología básica sobre nuestro comportamiento y evolución como mamíferos humanos y, a la vez, disponer de la paz, de la paciencia necesaria para sobrellevar, ya como padres, como adultos, cada etapa de nuestro bebé de la mejor manera posible. Y, conforme crecen nuestros hijos, recurrir a la autocrítica con respecto a nuestras actitudes frente al conflicto, recordar, revivir y sanar nuestra infancia, abrazarnos como niños que una vez fuimos y cuidar la forma en que nos relacionamos ahora con nuestro bebé, ya que serán puntos clave en el desarrollo de su capacidad para autorregularse.

– No olvidemos que el ejemplo arrastra y, por ende, la forma en que nosotros resolvemos nuestros conflictos y nos relacionamos con nuestros hijos puede ayudar o perjudicar nuestra relación paternofilial. Saber brindarles la autonomía, la responsabilidad y el espacio necesarios en el momento en que ellos están preparados, sin forzar la situación, sin imponer ni castigar, les da mayor seguridad en sí mismos y les ayudará paulatinamente a sentirse más capaces de resolver sus propios conflictos, de respetar y de respetarse.

– Tampoco podemos olvidar empoderar a nuestros hijos, a nuestro bebé desde bien pequeño, validando sus gustos, preferencias y sentimientos, y ayudándoles a identificarlos y a expresarlos (recordemos que lo que no se nombra no existe). Recordemos que todas las emociones que experimente una persona son siempre válidas y tienen sentido.  Podemos ayudarles, a través de expresiones del tipo:

  • “Parece que te sientes enfadado porque te gustaría jugar más rato.”
  • “Veo que esto te ha hecho sentir tristeza.”
  • “Entiendo que sientas rabia por lo que ha sucedido.”
  • “Parece que sientes miedo.”
  • “¿Y cómo te sentiste cuando sucedió eso?”
  • “Debes estar orgulloso de ti mismo, te has esforzado mucho.”
  • “La mamá hoy se siente cansada.”

– Además, verbalizar las emociones nos sirve de gran ayuda para que ellos mismos vayan adquiriendo consciencia de ella y consigan compartirlas y expresarlas, sin juicios.

Los niños necesitan sentir que se les tiene en cuenta y que no son meros hologramas o marionetas. Necesitan sentirse escuchados, sentir que forman parte del mundo, que les hagamos partícipes de las decisiones cotidianas, lo que les refuerza la autoestima y contribuye a fomentar su autonomía y su responsabilidad.

– Saber respetar sus necesidades esenciales como son el sueño, el hambre, el movimiento o el juego. Aquí entran en escena la autorregulación del sueño, de la alimentación y del aprendizaje a través de la actividad lúdica y el movimiento libre.

Autorregulación del sueño

El sueño es un aspecto madurativo más de nuestra evolución, y como tal, debe ser respetado y aceptado. Cada niño es un mundo, pero son habituales y sanos los despertares nocturnos hasta que las fases de sueño y descanso se regulan por sí mismas, de nuevo, acompañadas de la paz-ciencia.

Autorregulación alimentaria

Por otro lado, la alimentación es otra de nuestras necesidades básicas pero también requiere tiempo para completar su evolución. Para respetar dicho proceso lo mejor es dejar al niño que coma a demanda, bien sea sólo leche materna, sólo leche de fórmula, lactancia mixta o ya alimentación complementaria. En esta última, es importante también que sea el bebé/niño quien elija los alimentos que quiere probar o ingerir de entre varias opciones, variadas y cotidianas, que el resto de la familia come a diario de manera espontánea y natural, con su textura original y sin necesidad de ser procesados o triturados. Los niños pronto adquieren destreza oculo-manual y se autorregulan por sí mismos de manera asombrosa. Una vez más, sólo es necesario confiar en ellos, en su sabiduría y en nuestro instinto.

Autorregulación motora

Por último, hablemos del movimiento. El movimiento y el juego libres son necesarios para un desarrollo físico, emocional y cerebral pleno. Los niños recrean situaciones cotidianas para gestionar sus propios miedos y conflictos, recurren al juego simbólico y, de nuevo, son capaces de autorregular sus actividades y emociones a su ritmo, de acuerdo con su contexto, características, necesidades, intereses y momento evolutivo. Y os adelantamos a este respecto que pronto tendremos el placer de contar en Tetatet con el testimonio de Carmen Cabrera, autora de “El juego libre: fuente de felicidad”.

En última instancia, no olvidemos la pazciencia durante el acompañamiento de cada uno de los logros y etapas de nuestro bebé, en todas las áreas importantes de su proceso madurativo. Nuestros hijos se merecen respeto por ser exactamente como son, maravillosos.

Y tú, ¿te animas a contarnos tu experiencia o tus ideas sobre autorregulación? ¿Te apetece compartir algún consejo o duda con nosotras?

Crianza con apego, Lactancia materna, Vida sana

Verano con bebés. Claves para un verano 10

¡Ahora sí, ya estamos oficialmente en verano!

Y sí, ya sabemos también que hay que ir con cuidado con las altas temperaturas, y más con un bebé. Pero no por ello hemos de recluirnos y dejar de disfrutar de las actividades veraniegas al aire libre si tenemos en cuenta algunos aspectos.

Exposición solar

No tengas miedo de salir con tu bebé. Como siempre, recuerda evitar las horas más calurosas. Seguro que hay muy cerca lugares preciosos por los que ir a dar una vuelta con el bebé, como jardines, parques o paseos con sombra, o incluso algunos cubiertos y frescos como museos, mercados o bibliotecas.

Recuerda, en cualquier caso, cubriros del sol con prendas frescas y claras o incluso sombrilla durante el paseo o trayecto hasta la tienda del barrio, por ejemplo. Gorra y gafas de sol son siempre bienvenidas también, por supuesto. Y en cuanto al protector solar, hay muchas y diversas opiniones que se suman a la escasa investigación y evidencia científica al respecto, pero es cierto que existen varias marcas que cuidan los componentes más que otras, así que lo mejor es que consultes con el pediatra, médico de familia o farmacéutica/o de confianza.

Recuerda que el calor puede abrumarnos y hay bebés que disfrutan mucho al aire libre pero otros se irritan fácilmente si sudan o no se encuentran del todo cómodos con la temperatura y, en su lenguaje, seguro que nos lo comunican. Resulta útil estar atenta a sus señales para saber cuándo es hora de volver a casa, por ejemplo, y para poder disfrutar de actividades que se acomoden al ritmo, las necesidades y los intereses de ambos.

Hidratación

Es fácil deshidratarse en un ambiente muy caluroso, así que no salgas de casa sin una botella de agua. Durante la lactancia, tanto los bebés que maman aún de forma exclusiva (hasta los 6 meses, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud) como los que ya toman alimentación complementaria, pedirán teta más a menudo para rehidratarse de manera preventiva o cuando realmente haya una baja hidratación por el exceso de temperatura. Ya sabes, teniendo en cuenta que el bebé sabe autorregularse correctamente y pedirá pecho siempre que lo necesite, no hay problema. Una vez más, nuestra/o propia/o hija/o es la mejor brújula en esta aventura de la maternidad. Recuerda que no es necesario dar agua a los bebés menores de 6 meses que toman teta de manera exclusiva, simplemente sigue dando teta a demanda, ya que es lo que le ofrece toda la hidratación necesaria.

Disfrutad

De la playa, de la piscina, de la montaña… Del tiempo. Del ritmo más relajado que suele regalarnos el verano..

Disfrutar es la clave, sí, pero a no pocas mamás les preocupa, por ejemplo, bañarse o tomar el sol dando el pecho. No te preocupes, como hemos comentado anteriormente en cuanto a la exposición solar, sólo hay que tomar consciencia, una vez más, de las precauciones que ya conocemos. Por lo demás, podemos disfrutar del verano y de las actividades refrescantes que tengamos a nuestro alcance.

Otras mamás suelen preocuparse por el goteo de leche mientras se bañan o al llevar bañador. Nada que temer. Puedes usar tus discos de lactancia de tela habituales (y si son desechables, no olvides retirarlos antes de entrar al agua) y ofrecerle pecho al bebé antes de entrar al agua, por ejemplo, para sentirte más cómoda.

Y para el bebé, puedes utilizar pañal-bañador de tela o desechable para evitar escapes si entra en contacto con el agua del mar o de la piscina. Resulta una solución cómoda y muchos de ellos son preciosos.

Así que disfrutad, disfrutad del verano, del habitual cambio de ritmo y quizá de entorno, de la familia y de los amigos, de las actividades refrescantes y divertidas, de la lectura veraniega (pronto compartiremos un post con recomendaciones literarias veraniegas para todas las edades), de las excursiones o escapadas y, por qué no, de los viajes.

Crianza con apego, Desarrollo, Embarazo, Vida sana

Los beneficios de la música desde el vientre materno

Escuchar música es un placer, pero además durante el embarazo y maternidad los beneficios que nos ofrece la música se multiplican por dos, ya que afectan en positivo tanto a la madre como a su bebé.

La música es capaz de influir positivamente sobre nuestra salud emocional y física. Al escucharla, desencadena una gran cantidad de actividad  cerebral, que influye en aspectos de nuestra vida tan importantes como son el estado de ánimo, la reducción del cansancio o la fatiga, la gestión de la ansiedad o el control del estrés.

Además de estimular nuestros cerebros y los de nuestros bebés, si la música es de nuestro agrado, se liberan dopaminas y endorfinas, que son las hormonas responsables de aumentar la alegría y producir sensación de placer, bienestar y satisfacción.

Escuchar música durante el embarazo y desarrollo del bebé

Los primeros sonidos que escuchará el bebé son intrauterinos, es decir, aquellos que genera el cuerpo de  la madre: los latidos de su corazón, sus sonidos respiratorios, intestinales, su voz… De allí proviene esa tendencia a tranquilizarnos con el sonido rítmico producido por las olas del mar o la percusión grave, que nos recuerda nuestra estancia en el útero materno. Por ello es tan importante hablarle al bebé, durante la etapa de embarazo, ya que al nacer, el niño reconocerá la voz de su madre y se sentirá más tranquilo y seguro. El tono de nuestras voces y las melodías que escogemos para acompañarle durante la gestación permanecerán en la memoria del bebé como experiencias placenteras, que le reconfortarán y llenarán de recuerdos de bienestar y cariño.

A través del oído y la vibración, la música actúa sobre nosotros poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales, favoreciendo el desarrollo del cerebro. Escuchar música es algo muy bueno, que mejora el desarrollo cerebral de los bebés y niños, así lo concluye un estudio elaborado por el Instituto de Aprendizaje y Neurología de la Universidad de Washington (Seattle, EE UU).

Pero no hay que obsesionarse con estudios o con obtener resultados. Vivamos la música como un placer, para nosotros y así transmitiremos esa capacidad de disfrutarla a nuestros hijos. Tratemos de deleitarnos, buscando cada día la música que nos haga vibrar por dentro y dejemos que nos invada y transforme, como una amiga aliada que nos ayuda a recuperar e incrementar nuestro bienestar interior. Compartamos el gran placer que supone escoger y escuchar buena música y sobretodo hacerlo con nuestros hijos.

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La Furgoteta, viajes en familia

La Furgoteta, viajes en familia

Dando un paseo por Instagram, descubrí un día a La Furgoteta, un blog de reciente creación donde María, Heber y Éire (mamá, papá e hija) comparten sus aventuras y viajes en furgoneta, y nos muestran como viajar en familia es compatible la crianza respetuosa, la lactancia, los ritmos y necesidades de su pequeña.

Con menos de un mes de vida, Éire experimentó su primera noche en la furgo. Cuenta María que esa primera escapada de una noche, la prepararon como si se fueran a recorrer Laponia durante 6 meses. Ahora ya solo llevan el equipaje imprescindible y algo que nunca les puede faltar, mucha ilusión.

“Esperamos descubrir muchos más sitios y disfrutarlos a través de los ojos de la chiquitina de la familia. Creemos que para conseguirlo no hace falta dejar bajo mínimos la cuenta corriente, sólo hay que echarle un poco de imaginación y de ganas.”

Hoy en El Blog de Tetatet, tenemos el honor de entrevistar a La Furgoteta.

Viajar con niños pequeños es más sencillo de lo que parece?

No lo sé, a nosotros siempre nos ha parecido fácil. En el fondo es una cuestión de actitud; si piensas que es fácil, lo será. La mayor parte de los problemas los creamos nosotros. Los niños pueden ir casi a cualquier sitio, se adaptan muy bien, simplemente hay que tener en cuenta sus necesidades y cubrirlas sin tomarlas como un inconveniente o una pega. Es decir, imagina que vas a una ciudad en la que has elegido un restaurante chulísimo que venía en la guía. Te queda apenas media hora para llegar, pero el niño empieza a mostrar síntomas de estar hambriento. Pues te paras y comes donde puedas, no pasa nada. Ya comerás en un restaurante estupendo otro día. O quieres ver un concierto callejero a última hora del día pero el peque tiene sueño. Pues te vas a dormir y ya está. Ya tendrás otra oportunidad de ver un concierto.

Los problemas vienen cuando intentas que el peque aplace sus necesidades para seguir tu ritmo y hacer lo que tú quieres. Eso no funciona y habrá llantos y malos ratos, pero por culpa del adulto, no del niño.

Por supuesto también hay que ir bien equipado, llevar lo que sea necesario. Pero eso no significa ir cargado como una mula de trastos inútiles. Elige un juguete pequeño y un cuento manejable. No te lleves en la mochila un plato y una cuchara para comer el puré, si comes en un bar o restaurante, tendrán vajilla.

Si te organizas, llevando muy poco lo llevas todo.

Vuestras aventuras en furgoneta (ahora Furgoteta) ya vienen de antaño, realmente ha cambiado mucho vuestra manera de viajar?

En las primeras salidas pensábamos que no íbamos a tener sitio en la furgo para todo lo que teníamos que llevar. Si con el equipaje para un fin de semana no cabíamos, ¿cómo íbamos a irnos un mes? Nos dimos cuenta de lo exagerados que éramos llevando cosas y ahora volvemos a tener sitio de sobra.

Pero sí que ha cambiado todo: ahora somos tres, todo es mucho más divertido, hay descubrimientos increibles donde antes veíamos algo rutinario, el campo es mucho más atractivo, hay muchas más cosas que hacer en la playa, todo puede convertirse en un juego y solemos acostarnos más temprano de lo que lo hacíamos antes. Por lo demás, seguimos moviéndonos mucho y con la misma libertad de siempre.

Viajando con una niña pequeña, qué factores tenéis en cuenta a la hora de elegir un destino?

Que nos apetezca, que podamos y que no haya una guerra o una catástrofe natural. Exactamente como cuando no teníamos niña. Eso sí, una vez elegido el destino, piensas en lugares o actividades que puedan gustar o entretener a Éire. Hay que contar con ella como lo que es: una viajera más que tiene que disfrutar.

Queréis contarnos alguna anécdota especial de alguno de vuestros viajes?

Más que una anécdota, os contamos la experiencia. En las primeras salidas, Éire dormía en un capazo en la parte de abajo de la furgo y nosotros en la cama de arriba. Cuando pedía teta, yo bajaba, le daba de mamar y me desvelaba. Después optamos por que fuese Heber el que bajase, me subiese a Éire a la cama y yo le daba de mamar sentada. Incomodísimo. Al final vimos que lo mejor para todos y lo más razonable era dormir los tres en la misma cama. Así, cuando Éire quiere mamar, pues mama, estamos tumbadas, a nadie le duele la espalda y nadie se desvela.

A veces hacemos las cosas más difíciles de lo que son. Nos empeñamos en no dormir con el bebé, cuando resulta que es la opción más sencilla y cómoda (al menos para nosotros) y la que se ha hecho toda la vida. Pero hay una barrera mental que romper y eso es lo más complicado.

Algún consejo valioso para viajar con niños?

Viaja, rompe tus barreras mentales, todo se puede. Piensa en el niño, cubre sus necesidades, búscale lugares y actividades que le puedan gustar en el destino elegido y te garantizamos que le va a encantar viajar en familia.

También podéis seguir a La Furgoteta en Instagram, Facebook, Twitter y Pinterest.

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Un pequeño oasis

Un pequeño oasis

Por estas fechas hará un año, que descubrimos un pequeño oasis cerca de casa, un lugar donde respirar y jugar con la tierra, al que intentamos acercarnos siempre que el trabajo y los quehaceres diarios nos lo permiten.

A unos cinco minutos paseando desde casa estamos rodeados de campos y huerta, y entre ellos hay un hermoso huerto ecológico, hermoso porque sus dueños miman y cuidan sus verduras y el entorno con amor y respeto.

Fran y Datsu son agricultores ecológicos por convicción, y un día decidieron cambiar su estilo de vida y dejar sus trabajos para comenzar con este proyecto.

A Joan le encanta venir al huerto y jugar con la tierra, los caracoles, el agua… Tocar las plantas y las flores silvestres, correr libremente, dejar migas de pan cerca del hormiguero y ver como las astutas hormigas se las llevan rápidamente hacia su guarida… Ofrecerles galletas a sus amistosos perros… Y también disfrutar de la compañía de tan bella familia. Allí se siente especialmente libre y feliz, como nosotros.

Por si os interesa, este pequeño Oasis llamado El Rebrot de l´Horta está en Catarroja y sirven cestas a Valencia y alrededores, aunque es una gozada ir a recogerlas hasta allí y poder elegir la lechuga o los tomates que vas a comer, y para los niños es una experiencia expléndida.

Os dejo su teléfono y correo por si os apetece contactar con ellos o pedirles más información: 646 391 797 (Datxu) – 661 810 755 (Fran) – Correo electrónico: elrebrotdelhorta@gmail.com

De paso me gustaría compartir con vosotros este vídeo Qué pasa con nuestro sistema alimentario?, donde Birke Baehr, un niño de apenas 11 años nos recuerda la importancia del consumo local, sostenible y ecológico.

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